La insurtech Stoïk ha cerrado una ronda Serie C de 20 millones de euros para reforzar su crecimiento en Europa y ampliar su apuesta por la gestión integral del riesgo cibernético. La operación ha sido coliderada por Impala, firma de inversión de la familia Veyrat, y Opera Tech Ventures, inversor histórico de la compañía, con la participación de Alven y Andreessen Horowitz.
En menos de cinco años, Stoïk ha superado las 10.000 empresas aseguradas en distintos mercados europeos. Ese ritmo explica el tamaño y el momento de la financiación. La compañía busca escalar un modelo que ya funciona en un contexto de presión creciente por los ciberataques y de mayor exigencia regulatoria para las empresas.
La clave de su propuesta está en combinar ciberseguro, monitorización activa del riesgo y respuesta técnica en una sola plataforma. Para una pyme industrial o una empresa de servicios profesionales, el planteamiento es sencillo: no solo contratar una póliza, sino contar con un socio que ayude antes, durante y después de un incidente. Un ransomware a las ocho de la mañana no se resuelve con un PDF.
Según explica Jules Veyrat, consejero delegado y cofundador de Stoïk, la ronda se ha dimensionado para acompañar la siguiente fase del negocio. El foco está en desarrollar agentes de inteligencia artificial propios que refuercen las capacidades de prevención, detección y respuesta. El objetivo es el de automatizar tareas críticas que hoy siguen dependiendo de procesos manuales y de tiempos humanos.
La compañía opera actualmente en España, Francia, Alemania, Bélgica, Austria y Luxemburgo, y prepara su expansión hacia Europa Central y del Sur. En 2025 cerró el ejercicio con un crecimiento interanual superior al 200 % en ingresos netos y alcanzó cerca de 50 millones de euros en primas brutas emitidas. Son cifras que la sitúan ya en una liga distinta a la de muchas insurtechs en fase temprana.
Parte del capital se destinará a reforzar el equipo, que pasará de 130 a unos 200 empleados en los próximos doce meses. El crecimiento no será homogéneo. Stoïk priorizará perfiles técnicos en áreas muy concretas:
- Prevención y análisis continuo de vulnerabilidades
- Detección temprana de amenazas en entornos productivos
- Respuesta a incidentes con equipos internos especializados
Este enfoque responde a una realidad del mercado. Las empresas no buscan solo cubrir pérdidas económicas, sino reducir el impacto operativo de un ataque. Una caída de sistemas durante 48 horas puede costar más que el rescate exigido, incluso aunque el seguro cubra parte del daño.
En España, Stoïk consolidó su actividad durante 2025 con un equipo local de diez personas y la incorporación de un experto CERT con base en el país. Ese refuerzo técnico no es anecdótico. En muchos casos, la diferencia entre un incidente controlado y una crisis prolongada está en las primeras horas de respuesta. Tener equipos propios y no depender de terceros es una ventaja competitiva clara.
Juan Ignacio Ramallo, responsable de Stoïk en España, señala que el plan para 2026 pasa por reforzar la atención al cliente y profundizar en la colaboración con mediadores. El objetivo es que el seguro no sea un producto aislado, sino una capa más dentro de la estrategia de resiliencia digital de las empresas. Un ejemplo práctico: ayudar a una compañía a corregir una mala configuración antes de que derive en un siniestro.
La entrada de Impala y la continuidad de Opera Tech Ventures refuerzan también la lectura estratégica de la ronda. No es solo capital financiero. Es respaldo a una tesis clara: el ciberseguro dejará de ser un producto pasivo y evolucionará hacia modelos híbridos, donde la tecnología y la intervención técnica tengan tanto peso como la cobertura económica.
En un contexto en el que los ciberataques crecen en volumen y sofisticación, Stoïk apuesta por ocupar un espacio intermedio entre la consultoría pura y el seguro tradicional. La Serie C no cambia esa visión. La acelera. Y marca un paso más en la construcción de un actor paneuropeo en un mercado donde la escala empieza a ser decisiva.
