Sam Altman, CEO de OpenAI, ha publicado en su perfil de la red social X un mensaje que no ha pasado desapercibido. Dejando ver su lado más humano, el creador de ChatGPT confesó que se sintió triste tras una conversación con la IA. ¿El motivo? Que la inteligencia artificial demostró ser más lista que él. ¿El alumno ha superado al maestro?
Un creador frente a su propia creación
En su post, Altman cuenta que la semana pasada estuvo creando una aplicación usando la IA Codex (también de OpenAI). Programar con esta ayuda le resultó divertido y estimulante. En un momento decidió pedirle a la herramienta sugerencias para mejorar lo que ya tenía hecho.
Y la respuesta le sorprendió. Según comentó, varias de las ideas que propuso la inteligencia artificial eran mejores que las suyas. Eran ideas que él no había pensado y que funcionaban mejor. Al darse cuenta de que la máquina iba un paso por delante, Altman explicó se sintió inútil y apareció la tristeza. No porque la IA fallara, sino porque funcionó demasiado bien.
La parte incómoda de usar inteligencia artificial
Altman es una de las personas que más defiende el desarrollo de la inteligencia artificial. Cree en sus beneficios y en todo lo que puede aportar. Pero puede que esta experiencia le haya acercado un poco más a los usuarios comunes que temen que la IA no sea un apoyo, sino un sustituto. Puede que ahora empiece a ver que el hecho de usar estas herramientas está cambiando cómo uno se siente consigo mismo al usarlas.
Herramientas como ChatGPT ya forman parte del día a día. Ayudan a escribir textos, organizar ideas, programar o resolver problemas. La duda aparece cuando la pregunta deja de ser “qué puedo hacer con esto” y pasa a ser “qué aporto yo ahora”.
Pensar el futuro sin romantizarlo
La reflexión de Altman después de ese punto de inflexión se basa en que cree que surgirán nuevas formas de ser útiles y de colaborar. Confía en que el tiempo liberado se podrá usar de maneras más interesantes. Aun así, reconoció sentir nostalgia por este momento actual, por esta etapa en la que todavía se está aprendiendo a convivir con estas herramientas.
El mensaje de Altman dejó la sensación compartida de estar viviendo un cambio profundo y melancólico. Llegará un momento en el que echemos la vista atrás, a este presente que ya empieza a sentirse como pasado, para comprobar en qué punto estaba la tecnología, cuando aún no nos había superado.

