Ringr cierra una ronda de tres millones de euros para impulsar su expansión en Europa

Ringr acaba de cerrar una ronda de tres millones de euros. La plataforma española de inteligencia artificial conversacional para entornos enterprise quiere dejar de ser una promesa tecnológica para convertirse en infraestructura crítica en grandes organizaciones europeas. La operación ha estado liderada por Pangram Capital, con el respaldo de los inversores que ya estaban dentro.

El destino del capital es claro. Más producto, más equipo y más Europa. El objetivo de esta ronda es el de consolidar una tecnología que ya está operando en escenarios exigentes, donde una llamada mal gestionada no es un error menor, sino un problema operativo real.

De experimento a pieza estructural

Ringr nació con una ambición concreta: hacer que la conversación automatizada forme parte del día a día de las empresas, no como un chatbot decorativo, sino como una herramienta integrada en procesos críticos. Ese planteamiento explica buena parte de su tracción reciente.

En el último año, la compañía ha registrado un crecimiento cercano al 600 % en facturación y ha desplegado su plataforma en 12 países. El volumen de llamadas automatizadas se ha disparado hasta el punto de que, en las últimas semanas, Ringr ha gestionado más interacciones que en todo el primer semestre del año anterior.

Un ejemplo concreto ayuda a entenderlo. En empresas de logística, la plataforma se utiliza para confirmaciones de pedidos y seguimiento, reduciendo hasta un 75 % el tiempo que antes dedicaban los equipos humanos a estas tareas repetitivas. La conversación deja de ser un cuello de botella y pasa a ser un proceso escalable.

Casos de uso

El discurso de Ringr se apoya en métricas operativas, no en demos. En gestión de cobros, la compañía asegura haber contribuido a recuperar más del 45 % de la deuda gestionada mediante llamadas automatizadas. En experiencia de cliente, ha logrado tasas de respuesta del 100 % en encuestas de satisfacción, algo difícil de conseguir incluso con equipos humanos dedicados.

En el área comercial, el impacto es todavía más directo. La empresa afirma haber generado más de 450.000 euros en ventas en solo cuatro días a través de campañas de llamadas automatizadas a clientes.

El dato que más destaca internamente es otro. Uno de cada tres clientes amplía el uso de la plataforma en los dos primeros meses, incorporando nuevos casos de uso y desplegándolos en otros países. Cuando una herramienta entra en la operativa, tiende a quedarse.

Una ronda para escalar con control

Esta ronda no es un punto de llegada, sino una consecuencia natural”, explica Diego Cuadrado, consejero delegado de Ringr. La frase resume bien el enfoque de la compañía. El producto ya está validado. El reto ahora es escalar sin romper lo que funciona.

El plan tras la financiación se articula en tres ejes claros:

  • Refuerzo del producto de IA conversacional, con foco en fiabilidad, integración y adaptación a entornos regulados
  • Incorporación de talento clave, especialmente en áreas técnicas y de despliegue enterprise
  • Expansión europea, acompañando a grandes organizaciones que operan en varios idiomas y marcos normativos

Europa no es un mercado sencillo para la conversación automatizada. Diferencias lingüísticas, regulación de datos y expectativas culturales obligan a una aproximación más quirúrgica. Ringr apuesta por crecer de la mano de clientes que ya operan a escala continental, en lugar de abrir mercados de forma aislada.

El factor equipo como ventaja competitiva

Hay un dato que la compañía repite con insistencia: 95 % de retención del equipo. En un sector marcado por la rotación constante y la guerra por el talento en IA, mantener estabilidad interna se ha convertido en una ventaja competitiva silenciosa.

Ringr no plantea una expansión descontrolada. Su discurso apunta a crecimiento sostenido, con equipos pequeños pero especializados, capaces de entender procesos complejos y adaptarlos a la conversación automatizada sin romperlos.

En un mercado saturado de promesas de IA conversacional, Ringr parece apostar por algo menos vistoso, pero más difícil: convertirse en una pieza fiable de la maquinaria empresarial europea.

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