Orga AI ha entrado en el radar de las startups españolas de inteligencia artificial con una propuesta muy concreta: asistentes multimodales capaces de escuchar, ver, conversar y ejecutar acciones dentro de una web o una aplicación. La compañía, nacida entre Palma de Mallorca y el ecosistema europeo de IA, asegura que su SDK full stack puede integrarse en menos de 30 minutos. Su foco inicial está en banca, seguros y ecommerce, tres sectores donde la atención digital combina volumen, fricción y presión de costes.
La apuesta de Orga AI no es sustituir un chatbot de texto por otro con voz, sino acercar la interacción digital a una conversación con contexto visual. En un proceso de alta de cliente, por ejemplo, el asistente puede guiar al usuario, responder dudas y activar pasos dentro de la propia interfaz. Ese enfoque convierte al agente en una capa operativa, no solo en una ventana de soporte.
La empresa fue fundada por Marc Revert, que empezó a construir el proyecto siendo menor de edad, y sumó en 2025 a Julio Roldán como cofundador e inversor. Según los datos publicados por El Referente, la compañía recibió una primera aportación de 350.000 euros y ha levantado cerca de 800.000 euros en total. También cuenta con financiación pública de I+D vinculada a Neotec/CDTI, Generalitat Valenciana y un Sello de Excelencia de la Comisión Europea.
El modelo de negocio combina consumo por API, horas de audio y vídeo procesadas, planes para corporaciones y planes para equipos de desarrollo. La entrada comercial se apoya en pruebas de concepto acotadas. Tiene sentido: una entidad financiera no compra una tecnología conversacional sensible solo por una demo, pero puede medirla en un flujo pequeño, con trazabilidad, supervisión humana y límites claros de datos.
La credibilidad será tan importante como la precisión técnica, porque los clientes objetivo operan bajo regulación, auditoría y tolerancia baja al error. En banca y seguros, un asistente que interpreta mal una petición puede abrir una incidencia legal o reputacional. En ecommerce, un fallo puede ser menos grave, pero se traduce rápido en abandono del carrito o saturación de soporte.
Orga AI defiende una visión europea y auditable. Ese matiz tiene peso en un momento en el que muchas empresas quieren adoptar IA sin perder control sobre los datos. La compañía plantea que el cliente decida dónde viven las interacciones y que cada conversación quede registrada. También mantiene la supervisión humana como requisito, un punto que puede ayudar en ventas corporativas.
La startup espera obtener visibilidad e inversores en Al Andalus Innovation Venture, que se celebra en Sevilla el 22 y 23 de septiembre. Llega con una facturación de 122.164 euros en 2025 y una previsión de superar los 400.000 euros en 2026, además de subvenciones de I+D contabilizadas aparte. Las cifras todavía son tempranas, pero muestran una transición desde prototipo hacia ventas reales.
El reto de Orga AI está en demostrar que la IA multimodal puede resolver procesos completos sin convertirse en una pieza difícil de gobernar. Si lo consigue, el mercado no se limitará a atención al cliente. Formación interna, onboarding, soporte técnico y venta asistida son terrenos donde una interfaz que ve, escucha y actúa puede tener valor empresarial medible.
