OpenAI empieza a probar anuncios en ChatGPT para usuarios gratuitos y del plan Go

OpenAI ha comenzado a probar publicidad dentro de ChatGPT. Es un cambio relevante. La compañía ha confirmado que mostrará anuncios de forma limitada a determinados usuarios en Estados Unidos, en concreto a quienes utilizan la versión gratuita y el nuevo plan Go, lanzado esta semana por 8 dólares al mes.

La prueba marca un giro estratégico claro. Hasta ahora, ChatGPT había crecido sin anuncios visibles, apoyado en suscripciones y acuerdos empresariales. Con este movimiento, OpenAI empieza a explorar el camino clásico de las grandes plataformas digitales: monetizar la atención de los usuarios que no pagan o pagan poco.

Dónde aparecen los anuncios y a quién afectan

Según explicó OpenAI en una entrada publicada en su blog oficial, los anuncios se mostrarán al final de las conversaciones, no interrumpirán la respuesta principal y estarán relacionados con el tema tratado en el chat. Por ejemplo, una conversación sobre viajes podría acabar con un anuncio de vuelos o alojamientos.

Los planes Pro, Plus, Business y Enterprise quedan fuera de esta prueba. Es decir, cualquier usuario que pague por encima del plan Go no verá publicidad. El mensaje es directo: quien quiera una experiencia limpia, tendrá que pagar más.

OpenAI también ha señalado que no mostrará anuncios a usuarios menores de 18 años, un punto sensible en un producto que ya se usa de forma masiva en entornos educativos.

Control del usuario, al menos sobre el papel

La compañía insiste en que los usuarios mantendrán cierto control sobre la publicidad que ven. Será posible:

  • Descartar un anuncio concreto.
  • Consultar por qué se muestra ese anuncio.
  • Desactivar la personalización, lo que reduce la segmentación.

Desactivar la personalización no elimina la publicidad, pero sí limita el uso del historial de conversación para afinar el anuncio. En la práctica, se pasará de anuncios contextuales a otros más genéricos.

OpenAI ha reiterado además que no vende datos de usuarios a anunciantes. La segmentación, según la empresa, se basa en el contenido de la conversación y no en perfiles comerciales exportables.

La promesa clave: los anuncios no influyen en las respuestas

Uno de los puntos más delicados del anuncio es la independencia del modelo. OpenAI asegura que la publicidad no afecta al contenido de las respuestas y que los anuncios se gestionan como una capa separada del sistema de generación de texto.

Dicho de otro modo, ChatGPT no recomendará productos porque haya un anunciante detrás. Primero responde. Luego, si procede, muestra un anuncio al final.

Esta separación es crucial para mantener la confianza del usuario. Si se percibe que el asistente empieza a “empujar” respuestas hacia intereses comerciales, el valor del producto se resiente de inmediato. OpenAI lo sabe y por eso insiste en este punto con especial énfasis.

Por qué ahora: dinero, escala y presión

La decisión llega en un momento clave. OpenAI está valorada en torno a 500.000 millones de dólares y sus costes operativos son enormes. Mantener modelos avanzados, infraestructura de cómputo y despliegues globales no es barato.

Hasta ahora, los ingresos procedían principalmente de:

  • Suscripciones individuales.
  • Contratos empresariales.
  • Acuerdos de licencias y APIs.

Pero la base de usuarios gratuitos sigue siendo masiva. Monetizar solo a una parte deja mucho dinero sobre la mesa. La publicidad permite convertir volumen en ingresos sin obligar a todo el mundo a pagar.

Al mismo tiempo, introduce una palanca clara de conversión. Para muchos usuarios, ver anuncios será el empujón definitivo para pasar a un plan superior. No es casualidad que el plan Go se sitúe justo en medio: suficientemente barato para atraer, pero con anuncios para marcar la diferencia.

Un cambio cultural para ChatGPT

Más allá del impacto económico, este movimiento tiene una carga simbólica importante. ChatGPT nació como una herramienta casi “neutra”, ajena a los modelos publicitarios que dominan internet. La introducción de anuncios rompe esa narrativa.

Por ahora, la prueba es limitada y controlada. Pero abre una puerta que será difícil cerrar si los resultados son buenos.

Misión social y realidad empresarial

En su comunicación oficial, OpenAI vincula esta estrategia a su misión de largo plazo. Según la compañía, la publicidad ayuda a mantener el acceso gratuito y, con ello, a cumplir su objetivo de que el desarrollo de la inteligencia artificial general beneficie al conjunto de la sociedad.

Es un argumento conocido. También lo usaron Google, Facebook o YouTube en su momento. La diferencia es que ChatGPT no es un buscador ni una red social tradicional. Es una herramienta de trabajo, estudio y toma de decisiones.

Ahí está el verdadero reto. Introducir anuncios sin erosionar la utilidad ni la confianza. OpenAI acaba de empezar a caminar por esa línea fina. El mercado, y los usuarios, decidirán hasta dónde puede llegar sin cruzarla del todo.

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