Netflix prepara su entrada en el terreno de los video-podcasts. A partir de 2026, la plataforma incorporará a su catálogo 16 programas producidos por Spotify Studios y The Ringer, abriendo una nueva vía de contenido que combina conversación, entretenimiento y cultura digital.
Una alianza con la vista puesta en YouTube
El acuerdo, que debutará en Estados Unidos antes de expandirse a otros mercados, incluirá títulos como The Bill Simmons Podcast, The Rewatchables, Conspiracy Theories o Serial Killers. Los usuarios podrán verlos directamente desde Netflix, sin interrupciones publicitarias propias del servicio. Eso sí, se mantendrán los anuncios integrados por Spotify dentro de los episodios.
Ambas compañías buscan explorar nuevas fórmulas de distribución y monetización en un contexto donde el video-podcast se consolida como el formato más dinámico del audio digital. La colaboración permitirá aprovechar la infraestructura tecnológica y los sistemas de recomendación de Netflix para mejorar el descubrimiento de nuevos programas, integrándolos en el mismo ecosistema algorítmico que ya sugiere series y documentales.
El movimiento supone un desafío directo a YouTube, que lidera el mercado con más de mil millones de oyentes mensuales y un amplio universo de creadores. Netflix y Spotify quieren atraer a esa audiencia híbrida —que escucha y ve— justo cuando las fronteras entre plataformas de video y audio comienzan a diluirse.
De la pantalla al micrófono: el salto natural de Netflix
No es la primera vez que Netflix experimenta con el formato. En el pasado produjo podcasts como Skip Intro o You Can’t Make This Up para acompañar sus series. Pero esta vez el paso es más ambicioso: entra de lleno en el podcasting audiovisual.
El propio Ted Sarandos, co-CEO de la compañía, ya había adelantado en abril que el formato representaba una oportunidad para estrechar la relación con suscriptores y creadores. Los video-podcasts encajan además con la tendencia de consumo multitarea: usuarios que escuchan mientras trabajan o conducen, pero que también buscan una experiencia visual cuando el contexto lo permite.
Para Netflix, esta nueva línea supone ampliar su oferta sin depender de producciones de gran presupuesto, reforzando el engagement y el tiempo de visualización, un indicador crucial en el negocio del streaming.
Spotify gana alcance, Netflix gana formato
En el caso de Spotify, la alianza refuerza su estrategia de distribución abierta. La empresa sueca mantiene que los creadores conservarán el control sobre su contenido y podrán acceder a nuevos ingresos gracias a la exposición que ofrece Netflix.
Los datos avalan el movimiento: los video-podcasts crecen 20 veces más rápido que los programas solo de audio, y más de 350 millones de usuarios consumieron alguno en el último trimestre, un 65 % más que el año anterior. Spotify planea además extender acuerdos similares con otros estudios y plataformas, consolidando su posición en el podcasting global.
Un mercado en plena transformación
La integración de podcasts en video dentro de Netflix redefine el mapa competitivo del streaming. Lo que hasta hace poco eran mundos separados —series, música, programas de audio— empieza a mezclarse en un mismo espacio digital.
Quedan cuestiones abiertas: cómo evolucionará la publicidad, qué mercados serán prioritarios o si habrá funciones interactivas que amplíen la experiencia del usuario. Pero el mensaje de fondo es claro: el futuro del entretenimiento ya no distingue entre ver y escuchar, sino entre participar o quedarse al margen de la conversación.
