La sueca Lovable, una de las plataformas de programación asistida por inteligencia artificial más populares del momento, sigue creciendo a un ritmo difícil de igualar. Su fundador y CEO, Anton Osika, aseguró en el Web Summit de Lisboa que la compañía está a punto de alcanzar los 8 millones de usuarios, frente a los 2,3 millones activos que registraba en julio. Cada día, se crean unas 100.000 aplicaciones nuevas con la herramienta.
Fundada hace apenas un año en Estocolmo, Lovable ha levantado 228 millones de dólares en financiación, incluyendo una ronda de 200 millones el pasado verano que elevó su valoración a 1.800 millones. En el sector ya se rumorea una nueva ronda que podría llevarla hasta los 5.000 millones, aunque Osika evitó confirmar cualquier negociación.
De un proyecto abierto a un fenómeno global
Lovable nació de GPT Engineer, un experimento de código abierto que Osika compartió en 2023 y se viralizó entre programadores. A partir de ese impulso, decidió construir una herramienta que permitiera crear software a cualquiera, incluso sin saber programar.
La apuesta ha funcionado. Más de la mitad de las empresas del Fortune 500 utilizan ya la plataforma para acelerar el desarrollo de productos. Pero también hay historias pequeñas que ilustran su alcance: un niño de 11 años en Lisboa que creó una red social para su colegio, o un emprendedor sueco que genera 700.000 dólares al año con una app hecha en Lovable.
Un crecimiento con signo de interrogación
El auge del llamado vibe coding —término que agrupa a las herramientas de generación de software con IA— empieza a mostrar contrastes. Un informe de Barclays publicado este verano señalaba que el tráfico hacia Lovable y rivales como v0 de Vercel cayó un 40 % desde su pico a comienzos de año.
Osika, sin embargo, insiste en que los datos internos son sólidos: retención neta superior al 100 %, lo que implica que los usuarios existentes aumentan su gasto con el tiempo. La empresa supera ya los 100 empleados y ha empezado a fichar ingenieros en San Francisco para reforzar su sede central en Estocolmo.
Seguridad y competencia
El rápido crecimiento ha traído nuevos riesgos. Hace poco, una app creada con herramientas de vibe coding filtró miles de imágenes y datos personales. Osika respondió que Lovable ha reforzado sus sistemas de revisión y su equipo de ciberseguridad.
Antes de publicar una app, la plataforma ejecuta múltiples comprobaciones automáticas, aunque los proyectos sensibles —como los financieros— siguen exigiendo auditorías externas.
Sobre la competencia de gigantes como OpenAI o Anthropic, cuyos modelos nutren parte del sistema de Lovable, Osika se mostró tranquilo: “El mercado es demasiado grande para que solo haya un ganador”.
“La última pieza de software”
El objetivo de Lovable es convertirse en una plataforma completa para imaginar, desarrollar y lanzar productos digitales sin depender del código tradicional. “Queremos ofrecer la experiencia más natural posible para los humanos”, resumió Osika.
Con 100 millones de dólares en ingresos anuales recurrentes (ARR) y apenas un año de vida, Lovable ha pasado de ser un proyecto experimental a uno de los nombres más comentados en la inteligencia artificial europea. Su siguiente paso, según su fundador, será conquistar el terreno corporativo.
