Las pymes españolas igualan la rentabilidad europea, pero lo hacen pagando menos salarios

La mejora del contexto macroeconómico en España se ha trasladado con claridad a los resultados empresariales, aunque no con la misma intensidad a los salarios. Las pequeñas y medianas empresas españolas han logrado converger en márgenes y rentabilidad con sus homólogas europeas, pero esa equiparación se ha apoyado en un ajuste persistente del coste salarial, no en un cierre real de la brecha de productividad.

Así lo refleja un estudio reciente de la Fundación Afi Emilio Ontiveros, que analiza la evolución de las pymes españolas en comparación con otras economías de la Unión Europea. El trabajo muestra cómo, mientras los beneficios empresariales avanzan, los sueldos siguen notablemente por debajo de la media comunitaria, una situación que se ve agravada por el impacto acumulado de la inflación y la crisis de la vivienda sobre el poder adquisitivo de los hogares.

Las crisis de 2008 y 2020 han dejado un tejido productivo distinto al de hace dos décadas. La desaparición de empresas menos eficientes dio paso a una mejor asignación de recursos y a estructuras más profesionalizadas. En un contexto de fuerte recuperación de la demanda interna tras la pandemia, muchas compañías han sabido aprovechar esa base para mejorar resultados. Sin embargo, los factores estructurales que limitan el crecimiento salarial siguen presentes.

Entre ellos destacan el menor tamaño medio de las empresas españolas, el elevado peso de negocios con pocos trabajadores y una menor presencia sindical en comparación con otros países europeos. Aun así, el elemento central continúa siendo la productividad. Las pymes españolas, independientemente del sector, siguen siendo menos productivas que sus equivalentes europeas, un desfase que no se explica solo por la estructura empresarial.

La comparación de márgenes y rentabilidades se apoya en la base de datos BACH, que homogeneiza la información financiera de doce países de la Unión Europea. Según estas series, las pymes españolas registraron márgenes y rentabilidades inferiores a las de las principales economías del euro hasta 2015. A partir de 2016 comenzó una recuperación que solo se interrumpió con la pandemia y que, en el último ciclo expansivo, ha permitido superar incluso a Alemania.

En 2024, el margen sobre ventas de las pymes españolas alcanzó el 11,58%, el nivel más alto desde que hay registros en el año 2000. En 2023, el margen fue del 10,72%, ya por encima del 9,95% de las empresas alemanas. La rentabilidad sobre activos siguió una trayectoria similar, con un 5,27% en 2023 y un 5,64% en 2024, solo por debajo del máximo registrado en 2001.

Este avance se explica, según los autores del estudio, por años de ajuste, resistencia y profesionalización. Muchas empresas han optimizado estructuras de costes, mejorado procesos y hecho un uso más intensivo de sus activos. Al mismo tiempo, se han desapalancado, reforzando su solvencia financiera. El problema es que esa mayor eficiencia no se ha traducido en un salto equivalente de productividad.

La productividad aparente del trabajo, medida como el valor añadido bruto por empleado, sigue mostrando una brecha relevante. España se sitúa alrededor de un 20% por debajo de la media de la UE y cerca de un 30% por debajo de Alemania. El VAB por trabajador ronda los 50.000 euros, y la distancia se mantiene en todos los tamaños de empresa. En las medianas, por ejemplo, la productividad alcanza los 58.000 euros, frente a los 64.000 de la media europea y los 72.000 de las alemanas.

Aunque la productividad ha mejorado en los últimos años, el desfase persiste. Entre 2019 y 2024, la productividad total de los factores creció un 1,4% en España, por encima del promedio de la UE y de Alemania. El Banco de España apunta a una mejor asignación de recursos tras la pandemia y al mayor tamaño de las empresas creadas después de 2013 como algunos de los factores que explican esta evolución.

La consecuencia directa de esta combinación es una divergencia salarial creciente. Según Eurostat, en 2024 el salario medio ajustado a tiempo completo fue un 15,3% inferior en España respecto a la media de la UE y un 37,4% menor que en Alemania. La brecha no solo no se ha cerrado, sino que se ha ampliado frente a 2019 y aún más si se compara con hace dos décadas.

Mientras la mejora de la rentabilidad empresarial no se traslade a los sueldos, el impacto real de cualquier avance en el modelo productivo seguirá siendo limitado para una parte amplia de la población. La pregunta, entonces, no es si las pymes españolas son hoy más rentables, sino a costa de quién lo están siendo.

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