La Universidad de Alicante crea 13 asistentes de IA para apoyar a alumnos con necesidades educativas y a quienes les rodean

Fuente ua.es

La inteligencia artificial empieza a bajar al terreno donde más se la necesita. Investigadores de la Universidad de Alicante (UA) han desarrollado 13 asistentes de IA pensados para apoyar a personas con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) y a quienes las acompañan cada día. No es una herramienta dirigida solo al alumnado. También está diseñada para familias, docentes, asociaciones e instituciones educativas.

El punto de partida es claro. Muchas de las barreras en el aprendizaje no están en los contenidos, sino en todo lo que los rodea. Organización del tiempo, regulación de la atención, acceso a recursos fiables o coordinación entre casa y escuela. Ahí es donde el proyecto intenta intervenir, con una plataforma multiperfil que adapta la orientación al rol y a las necesidades concretas de cada usuario.

La iniciativa está liderada por los investigadores Antonio Carrasco y Esther Heredia y se articula en un conjunto de asistentes especializados que comparten una misma base tecnológica. El objetivo no es sustituir a nadie, sino aportar apoyo funcional y educativo en tareas que suelen quedar fuera del aula pero condicionan el aprendizaje.

Carrasco pone el foco en una dificultad frecuente y poco visible. “Las personas con problemas de atención sostenida, planificación o autorregulación se enfrentan a obstáculos constantes para organizarse, concentrarse y gestionar el tiempo”. A eso se suma, explica, que los recursos existentes suelen ser parciales y poco personalizados, como una guía general que no encaja del todo en ningún caso concreto.

El desarrollo arrancó con un prototipo centrado en personas con TDAH, pero la arquitectura permitió ampliar el alcance sin rehacer el sistema desde cero. A partir de ahí, el equipo creó asistentes adaptados a perfiles relacionados con el trastorno del espectro autista (TEA), la dislexia, la disgrafía, la discalculia, las altas capacidades y la discapacidad intelectual.

El proyecto va más allá del diagnóstico educativo clásico. Incluye también asistentes orientados a problemáticas frecuentes en entornos formativos, como trastornos de la alimentación, ideación suicida, adicciones tecnológicas, estrés, ansiedad, depresión, burnout, acoso y ciberacoso, y violencia de género. El enfoque es siempre el mismo: orientación práctica y acompañamiento funcional, no intervención clínica.

“No hablamos de una única herramienta genérica”, señala Esther Heredia. “Es un conjunto de asistentes especializados que se adaptan funcionalmente a perfiles y contextos muy distintos”. Esa modularidad permite, por ejemplo, que un docente reciba apoyo para una adaptación curricular mientras una familia accede a pautas sobre adaptación sensorial.

Desde el inicio, el equipo ha marcado límites claros. Los asistentes no realizan diagnósticos ni tratamientos y no sustituyen el trabajo de profesionales sanitarios o educativos. Su función es técnica y orientativa, con un énfasis constante en accesibilidad, personalización y acompañamiento continuado. ¿Hasta dónde puede llegar la tecnología sin invadir otros ámbitos? Esa pregunta ha guiado el diseño del sistema.

En el plano técnico, la plataforma se apoya en un modelo de IA conversacional que combina procesamiento de lenguaje natural, aprendizaje automático y módulos de orientación práctica. La personalización no es inmediata ni rígida. Se construye a lo largo del uso mediante un proceso que incluye análisis del perfil, activación de módulos específicos y seguimiento evolutivo, siempre con datos anonimizados.

La arquitectura del sistema se estructura en varios componentes clave:

  • Interfaz adaptable, con interacción por texto o voz y ajuste del nivel de complejidad.
  • Motor adaptativo de IA, que combina análisis semántico, reglas heurísticas y aprendizaje automático.
  • Sistema de seguimiento anonimizado, que detecta patrones de uso para mejorar la experiencia.
  • Módulos de orientación práctica, con guías aplicables a organización personal, estudio y coordinación familia-escuela.

De forma opcional, el sistema puede incorporar elementos motivacionales, como refuerzo positivo, sin necesidad de dispositivos específicos ni tecnologías adicionales.

Para Carrasco, la diferencia está en cómo evoluciona el asistente con el tiempo. La personalización no se basa en reglas fijas, sino en el uso real y en las interacciones acumuladas, siempre bajo criterios estrictos de privacidad, seguridad y control de acceso.

Entre las ventajas destacadas por el equipo figuran el acceso centralizado a recursos fiables, la personalización progresiva, la disponibilidad de guías prácticas con pasos claros y el soporte inmediato en tiempo real, accesible desde distintas plataformas.

Las personas o colectivos interesados en conocer los asistentes o colaborar en su desarrollo pueden contactar directamente con Esther Heredia y Antonio Carrasco a través de sus correos institucionales en la Universidad de Alicante.

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