La NASA fija el 1 de abril como nueva ventana para lanzar Artemisa II tras resolver un fallo técnico

La NASA ha actualizado el calendario de su próxima gran misión tripulada a la Luna. El nuevo objetivo es el 1 de abril, fecha que la agencia estadounidense maneja ahora como la primera oportunidad para lanzar Artemisa II, el vuelo que llevará astronautas a circunvalar el satélite terrestre por primera vez en décadas.

El anuncio llegó tras una conferencia de prensa en la que responsables del programa confirmaron que el problema técnico detectado en el cohete ha sido reparado. La incidencia estaba relacionada con una interrupción en el flujo de helio del sistema de lanzamiento, un elemento necesario para el funcionamiento de la etapa criogénica del vehículo.

La agencia también confirmó que el 12 de marzo se completó la Revisión de Preparación para el Vuelo, un proceso clave en cualquier misión espacial. Esta evaluación técnica determina si todos los sistemas están listos para avanzar hacia el lanzamiento. Superar ese paso permite continuar con las operaciones previas en el centro espacial.

El siguiente movimiento en el calendario es logístico y visible. El 19 de marzo está previsto el traslado del cohete Space Launch System (SLS) y de la nave Orion a la plataforma de lanzamiento 39B, situada en el Kennedy Space Center, en Florida. Es el mismo complejo desde el que despegaron misiones históricas del programa Apolo.

Si las tareas pendientes se completan sin nuevos contratiempos, el despegue podría producirse el miércoles 1 de abril.

La misión Artemisa II llevará a bordo a cuatro astronautas. El comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista de misión Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen. Durante aproximadamente diez días, la tripulación realizará un vuelo alrededor de la Luna que incluirá el paso por su cara oculta.

No se trata todavía de un alunizaje. El objetivo principal es probar sistemas críticos de la nave Orion antes de futuras misiones que sí buscarán descender sobre la superficie lunar. Entre ellos destacan el sistema de soporte vital, encargado de mantener condiciones habitables dentro de la cápsula, y el escudo térmico que deberá soportar el intenso calor del reingreso en la atmósfera terrestre.

En otras palabras, Artemisa II funciona como una prueba a gran escala. Es la forma de verificar que todo lo que mantiene con vida a los astronautas funciona correctamente cuando la nave se encuentra a cientos de miles de kilómetros de la Tierra.

El calendario original era diferente. El lanzamiento estaba previsto inicialmente para el 6 de marzo, pero una anomalía detectada a mediados de febrero obligó a modificar los planes.

Los ingenieros identificaron una interrupción en el flujo de helio dentro del sistema del cohete. Este gas se utiliza para presurizar los tanques y garantizar el correcto funcionamiento de los propulsores. Cuando surge un problema en esa parte del sistema, no hay margen para improvisar.

Ante esa situación, los responsables del programa tomaron una decisión habitual en el sector espacial: detener la cuenta atrás y revisar el vehículo completo. El cohete SLS y la nave Orion fueron trasladados de nuevo al Vehicle Assembly Building (VAB) del Kennedy Space Center, el enorme edificio donde se ensamblan los grandes cohetes de la NASA.

Allí los equipos técnicos analizaron los datos, revisaron el sistema y realizaron las reparaciones necesarias antes de devolver el vehículo a la ruta de lanzamiento.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, ya había adelantado que el incidente probablemente afectaría a la ventana de lanzamiento prevista para marzo. Según explicó entonces, los ingenieros estaban estudiando los datos del sistema mientras preparaban la posible devolución del cohete al edificio de ensamblaje para solucionar el problema.

Ese escenario terminó confirmándose.

Ahora, con la revisión completada y la reparación realizada, el programa vuelve a avanzar. El traslado a la plataforma de lanzamiento marcará el inicio de la fase final de preparación.

La misión tiene un significado especial para la agencia espacial. Será el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde el programa Apolo, que concluyó en los años setenta. Durante más de medio siglo, ningún astronauta ha vuelto a recorrer esa trayectoria.

Artemisa II busca reabrir ese camino. Primero con un sobrevuelo. Después, si todo funciona como está previsto, con futuras misiones destinadas a regresar a la superficie lunar.

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