Cada vez escuchamos hablar más sobre los centros de datos, esos lugares enormes donde se guarda casi todo lo que hacemos en internet: las fotos que enviamos, los vídeos que vemos y hasta muchas de las herramientas de inteligencia artificial que usamos.
De lo que no somos conscientes es de lo rápido que están creciendo. Según un informe de BloombergNEF, en 2035 estas instalaciones podrían usar casi tres veces más electricidad de la que usan hoy. Pasarían de 40 gigavatios a unos 106 gigavatios. Se trata de un aumento tan grande que ya empieza a despertar preocupación en varios sectores.
Como en muchas ciudades ya no queda espacio, las nuevas construcciones se están mudando a zonas rurales. Allí se pueden construir instalaciones mucho más grandes y sin tantas limitaciones. Pero esto también preocupa, porque estos centros consumen mucha energía y agua, y eso puede afectar negativamente al entorno natural y a las comunidades que no siempre tienen tantos recursos disponibles.
Centros de datos gigantes y la presión de la inteligencia artificial
El tamaño de los futuros centros de datos ayuda a entender por qué el consumo se dispara. Para hacernos una idea, solo un 10% de los centros actuales necesitan más de 50 megavatios de electricidad. Pero los que vienen superarán fácilmente los 100 megavatios. Casi una cuarta parte podría sobrepasar los 500 megavatios, y algunos incluso llegarán al nivel de 1 gigavatio. Son cifras difíciles de imaginar en un solo sitio.
La inteligencia artificial está detrás de este aumento. El informe explica que el uso total de los centros de datos subirá del 59% al 69% porque entrenar y usar modelos de IA requiere muchísima energía. Para 2035, la IA podría representar casi el 40% de toda la computación dentro de estas instalaciones.
Además, la inversión global sigue creciendo. Solo este año se han destinado unos 580.000 millones de dólares a construir o ampliar centros de datos. Es más de lo que se gasta en buscar nuevas fuentes de petróleo.
Estados Unidos mira con preocupación su red eléctrica
Buena parte de este crecimiento se está dando en estados como Virginia, Pensilvania, Ohio, Illinois y Nueva Jersey. Todos dependen de la red que gestiona PJM Interconnection, que está bajo presión porque debe asegurarse de que haya suficiente capacidad para tanto proyecto nuevo.
El monitor independiente de la red, Monitoring Analytics, presentó una queja oficial diciendo que PJM debería permitir nuevas conexiones solo cuando la red pueda manejarlas sin riesgo. Sugieren incluso crear una lista de espera para evitar problemas de saturación. También señalan que los centros de datos son responsables del aumento de los precios de la electricidad en la región y acusan a PJM de no aplicar bien sus propias reglas.
Mientras tanto, la construcción no se detiene. Solo entre 2024 y 2025, los proyectos en etapas iniciales se han duplicado. Todo apunta a que este crecimiento seguirá marcando el ritmo de los próximos años.
Si los centros de datos necesitan cada vez más energía, hace falta encontrar un equilibrio para que esto no termine afectando a las personas que viven cerca o al entorno que los rodea.

