La Enciclopedia Británica lleva a juicio a OpenAI 

OpenAI vuelve a estar en el centro de una nueva polémica. Esta vez es por una demanda presentada por la Enciclopedia Británica y Merriam-Webster, su editorial filial en los Estados Unidos. Ambas acusan a la empresa de inteligencia artificial de haber utilizado sin permiso miles de sus artículos para entrenar sus sistemas.

La queja no se basa solamente en que OpenAI haya entrenado a su IA con el conocimiento a nivel general. Esta vez aseguran que muchas respuestas generadas por ChatGPT se parecen demasiado a sus textos, con fragmentos muy cercanos al contenido original. El conflicto con la IA vuelve a ser por derechos de copyright. 

Un impacto que va más allá del dinero

Para las editoriales, el problema va más allá de que hayan utilizado su contenido sin permiso. Lo importante aquí es que esto afecta directamente a la visibilidad de estos medios, y por lo tanto a su negocio. Ya que gran parte de sus ingresos dependen de que las personas visiten sus páginas web. Pero con la llegada de la IA, cada vez a más personas les basta la información que obtienen de en un chat de inteligencia artificial.

Aquí no hay que obviar la preocupación sobre la calidad de la información. Las editoriales advierten que la inteligencia artificial puede ofrecer información errónea o datos poco precisos. Si la IA menciona como fuente de esas respuestas a nombres con reputación como Britannica, el daño puede ser también de reputación.

Un debate abierto y sin reglas claras

Esta demanda no es un caso aislado. No es nuevo para las empresas de IA que diferentes medios y empresas se estén cuestionando cómo se están utilizando sus contenidos para el desarrollo de la inteligencia artificial. De hecho, la Enciclopediatambién ha demandado a Perplexity, sin haber aún una resolución y periódicos como The New York Times o The Toronto Star también tienen pleitos con OpenAI por el mismo motivo. 

El problema es que todavía no hay una regulación clara a nivel legal. No está del todo definido si usar este tipo de contenido para entrenar sistemas es legal o no, sobre todo sin haber permiso ni compensación.

Puede que el punto de partida de regulación para todo el sector se encuentre a partir de la resolución de este conflicto concreto. Una vez más, lo que está en juego es encontrar el equilibrio entre el avance de la tecnología y el respeto al trabajo de quienes crean la información que usamos cada día.

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