El Mobile World Congress 2026 ha comenzado en Barcelona con una escena poco habitual incluso para una feria acostumbrada a las sorpresas. La multinacional china Honor presentó su nuevo plegable, el Magic V6, pero lo que terminó concentrando cámaras y corrillos fue otro dispositivo: el Robot Phone, un prototipo que integra un brazo robótico retráctil en el módulo de cámara.
La cita de este domingo estaba diseñada para el Magic V6. Llega pocos meses después del Magic 8 Pro y refuerza la apuesta de la marca por el formato plegable. El fabricante pone el foco en dos elementos concretos: diseño fino y estructura resistente, junto a una batería de larga duración basada en tecnología de silicio y carbono.
Según la compañía, la batería es una de las más delgadas dentro de su categoría y mantiene una capacidad de 6.600 miliamperios. Para visualizarlo, la marca la comparó en grosor con un naipe. En un segmento donde cada milímetro cuenta al cerrar el dispositivo, ese dato es clave.
En protección, el Magic V6 incorpora doble certificación IP68 e IP69 frente a polvo y agua. También presume de una bisagra diseñada para soportar un uso prolongado. En el mercado de los plegables, la conversación técnica suele girar en torno a la resistencia del mecanismo y a la autonomía real en el día a día.
Sin embargo, la atención cambió de dirección en cuestión de minutos. El Robot Phone, con apariencia de smartphone convencional, esconde en la parte trasera un sistema mecánico miniaturizado. Desde el módulo de cámara emerge un brazo robótico que sostiene el sensor y puede orientarse en varias direcciones.
El sistema se apoya en inteligencia artificial para ajustar la toma durante la grabación. No es un accesorio externo. Está integrado en el propio cuerpo del teléfono y se despliega automáticamente cuando entra en acción.
En términos prácticos, el dispositivo puede:
• Interpretar la luz, el movimiento y los objetos del entorno.
• Seguir personas u objetos en desplazamiento.
• Ajustar el encuadre de forma automática sin intervención manual.
En la demostración, el teléfono elevaba ligeramente la cámara y la orientaba mientras grababa, como si incorporara un pequeño estabilizador motorizado. La diferencia es que aquí el movimiento no depende de la mano del usuario, sino del propio mecanismo.
La directora de Márketing y Comunicación de Honor Iberia, Nuria Presa, lo resumió con una frase directa: “Hemos metido un robot en un teléfono y le hemos sacado la cabeza”. Sobre su comercialización, indicó que la previsión es lanzarlo en el segundo semestre del año, primero en China y después en otros mercados.
Antes del Robot Phone, la compañía mostró también un robot humanoide desarrollado por la marca. Según explicó Presa, el objetivo es que pueda asistir en tareas cotidianas, tanto profesionales como domésticas. Reconoció, no obstante, que este proyecto se encuentra en una fase más temprana que el teléfono con brazo mecánico.
La pregunta que sobrevoló el evento fue sencilla: ¿es una función práctica o una demostración de capacidad tecnológica? En una feria donde la mayoría de anuncios se centran en mejoras de procesador, pantalla o cámara, este planteamiento introduce un componente mecánico visible que cambia la experiencia de grabación.
Lo que sí es evidente es que Honor logró desplazar la conversación. En lugar de discutir solo cifras de autonomía o certificaciones técnicas, buena parte de los asistentes hablaba de esa pequeña estructura que se asoma desde la parte trasera del dispositivo cuando empieza a grabar.
En el Mobile World Congress, captar la atención no es sencillo. Este año, al menos durante unas horas, la imagen más comentada no fue la de un nuevo diseño ultrafino, sino la de un teléfono que mueve su propia cámara como si tuviera vida propia.
