La almeriense Grodi ha cerrado una ronda de financiación de 2,5 millones de euros para impulsar el desarrollo y despliegue comercial de su robot agrícola VEGA 11. La operación está liderada por Swanlaab Innvierte Agri Food Tech y cuenta con la participación de Axon Desarrollo Andalucía e Innvierte CDTI.
El capital permitirá avanzar en la industrialización del robot, reforzar la presencia comercial en las principales zonas hortícolas españolas y acelerar la expansión. El foco está en convertir una solución tecnológica en herramienta habitual de campo.
Grodi opera en un entorno muy concreto: el invernadero mediterráneo. Allí ha desarrollado VEGA 11, un robot autónomo capaz de desplazarse entre líneas de cultivo sin intervención humana. Combina hardware propio con algoritmos de aprendizaje automático y análisis masivo de datos.
La pieza clave es su sistema de visión artificial. El robot “ve” cada planta y recopila información que luego se centraliza en tiempo real en la Grodi APP. Para el agricultor, esto significa algo tangible: detectar antes una enfermedad en hojas concretas o estimar con mayor precisión la producción de una parcela determinada.
Un ejemplo práctico. Si una plaga empieza a afectar a un sector del invernadero, el sistema puede identificar patrones visuales anómalos antes de que el problema sea generalizado. La anticipación reduce pérdidas y optimiza el uso de tratamientos.
Ana Molina, consejera delegada de la compañía, insiste en que el objetivo es claro: reducir costes, mejorar la eficiencia en el uso de recursos y estandarizar procesos. En un sector donde la rentabilidad depende de márgenes ajustados y de la variabilidad climática, cualquier mejora operativa tiene impacto directo.
Desde Swanlaab destacan la integración de robótica, visión artificial y analítica avanzada como elemento diferencial. La propuesta no es un robot aislado, sino un sistema conectado que transforma datos en decisiones. La tecnología deja de ser accesorio para convertirse en infraestructura productiva.
La ronda llega en un momento clave. La agricultura intensiva enfrenta retos como escasez de mano de obra, presión sobre recursos hídricos y exigencias crecientes de sostenibilidad. En ese contexto, la automatización ya no es una opción futurista. Es una respuesta operativa.
Grodi afronta ahora una fase centrada en consolidar la implantación comercial de VEGA 11 y ampliar su cartera tecnológica. La estrategia incluye reforzar I+D+i y adaptar nuevas funcionalidades al día a día del agricultor. No se trata solo de vender unidades, sino de integrar el sistema en la rutina de trabajo.
Axon Desarrollo Andalucía respalda el plan de negocio y la expansión en una etapa de crecimiento. La financiación permitirá mejorar procesos de fabricación, escalar producción y fortalecer la red comercial.
La pregunta es directa: ¿estamos ante el inicio de una estandarización tecnológica en el invernadero similar a la que vivió la industria manufacturera hace décadas? Si la robótica logra reducir costes y aumentar previsibilidad, el cambio puede acelerarse.
Con esta ronda, Grodi busca consolidar su posicionamiento en el mercado nacional y preparar el salto internacional. El objetivo no es solo innovar, sino normalizar el uso de tecnología avanzada en agricultura.
En un territorio como Almería, donde el invernadero es motor económico, el movimiento tiene un significado claro. La automatización deja de ser laboratorio y entra en producción.
