Glovo ha activado un ajuste de calado en España. La compañía abre un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que puede afectar hasta a 750 repartidores y, al mismo tiempo, reduce su presencia en decenas de localidades. El movimiento llega en plena revisión de su modelo logístico, un proceso que redefine cómo y dónde opera la plataforma.
La empresa ha iniciado el periodo de consultas del ERE, que impacta en trabajadores distribuidos en unas 60 ciudades. En paralelo, plantea reducir su actividad en más de 60 localidades, con la idea de evitar cierres completos y concentrar recursos en zonas con mayor volumen de pedidos. Dicho de otro modo, prioriza mercados donde cada reparto resulta más rentable.
Problemas de eficiencia y cambio de modelo
El origen del ajuste está en el rendimiento del sistema actual. Glovo identifica limitaciones en su modelo logístico Gen2, especialmente en ciudades medianas y pequeñas, donde los tiempos y costes no han funcionado como esperaba. Un ejemplo: rutas más largas con menos pedidos por hora reducen la eficiencia.
Ante este escenario, la compañía plantea volver al modelo anterior, Gen1. En este esquema, la plataforma deja de asumir directamente la operativa de reparto, lo que implica reorganizar equipos y procesos. El objetivo es recuperar margen y mantener la calidad del servicio en los mercados clave.
Desde el punto de vista empresarial, el ajuste responde a causas organizativas y productivas. La prioridad pasa por adaptar la estructura al comportamiento real de la demanda y asegurar la viabilidad del negocio en España.
Más de 800 ciudades siguen operativas
El repliegue no supone una salida del mercado. Glovo mantiene actividad en más de 800 ciudades, lo que evidencia que el impacto se concentra en zonas con menor densidad de pedidos. El servicio continuará con normalidad en los principales núcleos urbanos, donde el volumen permite sostener el modelo.
La compañía insiste en que seguirá trabajando con comercios y usuarios en estas áreas. El ajuste, por tanto, no es una retirada, sino una reorganización selectiva del mapa operativo.
Reacción sindical y vigilancia del Gobierno
El anuncio ha provocado una respuesta inmediata de los sindicatos. Comisiones Obreras estudia llevar el caso a los tribunales al considerar que podrían haberse producido despidos previos de forma continuada. Otras organizaciones, como CGT, denuncian recortes recientes y cuestionan la gestión laboral en esta nueva etapa.
El contexto no es neutro. El sector del reparto arrastra tensión desde la entrada en vigor de la Ley Rider, que obligó a cambiar el modelo de relación laboral. ¿Se trata de un ajuste puntual o del inicio de una nueva fase de recortes?
Desde el Gobierno, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha advertido que se vigilará el cumplimiento de la normativa. El mensaje es claro: cualquier proceso deberá ajustarse al marco legal vigente.
Un modelo laboral todavía en transición
El movimiento de Glovo llega menos de un año después de avanzar hacia la contratación laboral directa para adaptarse a la legislación. En ese momento, la empresa señaló que contaba con más de 14.000 repartidores contratados bajo este sistema.
Aun así, el volumen total de repartidores sigue en discusión. La compañía lo sitúa en torno a 21.000 en España, mientras que los sindicatos elevan la cifra al incluir a quienes trabajan mediante subcontratas. Este desfase refleja la complejidad del modelo híbrido que sigue vigente.
Presión competitiva y márgenes ajustados
El ajuste no se entiende sin el contexto del sector. Otras plataformas también están modificando su operativa tras los cambios regulatorios. Uber Eats, por ejemplo, anunció a comienzos de año que dejaría de colaborar con repartidores autónomos en España.
A esto se suma un factor clave: la rentabilidad depende de la densidad de pedidos. En ciudades pequeñas, donde hay menos volumen, los costes logísticos pesan más. El resultado es un mapa cada vez más selectivo.
Un cambio que anticipa más movimientos
Lo que está en juego no es solo el ajuste de una empresa. El sector del delivery en España entra en una nueva fase, marcada por regulación, presión sindical y necesidad de rentabilidad. El repliegue de Glovo dibuja un escenario donde la expansión deja paso a la eficiencia. Menos ciudades, pero más volumen en cada una. Todo apunta a que otras plataformas podrían seguir el mismo camino en los próximos meses.
