Elon Musk concentró parte de la atención en el Foro Económico Mundial de Davos, esta vez con una idea tan ambiciosa como polémica. Una sola planta solar de gran escala, ubicada en zonas despobladas del sur de Europa, podría cubrir la demanda energética de todo el continente. España y Sicilia aparecieron sobre la mesa como posibles enclaves.
La tesis no es futurista, según el propio Musk. La tecnología necesaria ya existe y el verdadero cuello de botella no sería técnico, sino político y de ejecución.
La propuesta que puso a Davos a tomar notas
La idea surgió durante una conversación con Larry Fink, presidente de BlackRock. En ese intercambio, Musk defendió que una infraestructura solar a gran escala, instalada en regiones con alta radiación solar y baja densidad de población, bastaría para generar electricidad a nivel continental.
España encajaría en ese esquema por una combinación concreta: amplias zonas poco pobladas y elevada exposición al sol. Sicilia también fue mencionada como alternativa dentro del sur de Europa.
El argumento no se limitó a Europa. Musk lo extendió a Estados Unidos, donde señaló áreas desérticas como Nevada, Utah o Nuevo México. Territorios con abundante sol, baja densidad de población y espacio disponible para proyectos energéticos masivos. La lógica es la misma: concentrar la producción donde sobran recursos naturales y falta presión demográfica.
China demuestra que ya es posible
Para sostener su planteamiento, Musk apuntó a lo que ya está ocurriendo en China. Allí operan plantas solares de dimensiones inéditas, con extensiones de cientos de kilómetros cuadrados.
Según explicó, trasladar ese modelo a Europa permitiría producir energía suficiente para todo el continente si se eligen bien los emplazamientos. No habló de prototipos ni de pruebas, sino de instalaciones reales ya en funcionamiento.
Robots en casa y más máquinas que personas
La energía no fue el único eje de su intervención. Musk volvió a insistir en que la robótica avanzará a un ritmo acelerado y que, en un futuro cercano, habrá más robots que seres humanos.
Ese cambio no se quedaría en las fábricas. El empresario anticipó la llegada al mercado de robots humanoides para uso doméstico, pensados para el cuidado de personas mayores, dependientes o mascotas. Un ejemplo directo de cómo la tecnología puede compensar la escasez de mano de obra en sociedades envejecidas.
La inteligencia artificial marca el próximo salto
Sobre la inteligencia artificial, Musk reiteró una previsión ya conocida: a comienzos de la próxima década, en torno a 2030 o 2031, la IA superará el nivel humano.
No lo planteó como una sustitución total de las personas, sino como el inicio de una nueva etapa en la relación entre humanos y sistemas inteligentes, con implicaciones económicas y sociales todavía abiertas.
En su intervención también hubo espacio para referencias a la exploración espacial y a la actividad de SpaceX, temas habituales en su discurso. Pero fue la combinación de energía, territorio y tecnología la que dejó una pregunta flotando en Davos: si todo esto ya es posible, qué está esperando Europa.
