El mercado del petróleo ha vuelto a demostrar lo sensible que es a la geopolítica. Después de rozar los 120 dólares por barril el lunes, el precio del crudo se ha desplomado este martes cerca de un 6%, en un giro provocado en gran parte por declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible desescalada del conflicto con Irán.
Las palabras del mandatario cambiaron el tono del mercado en cuestión de horas. Trump afirmó que la guerra con Irán “ya está casi terminada”, y añadió que Washington va “muy adelantado” respecto al plazo inicial de cuatro o cinco semanas que se manejaba para el conflicto.
El resultado fue inmediato. Los operadores que el día anterior compraban petróleo por miedo a un corte del suministro empezaron a vender con la misma rapidez.
Un mercado que pasa del miedo al alivio en horas
Las cifras muestran la magnitud del movimiento.
El Brent, referencia en Europa, cayó alrededor de 5,5% hasta situarse cerca de los 93,5 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense llegó a perder aproximadamente un 6,3%.
Durante la madrugada, el movimiento fue todavía más brusco. En algunos momentos, ambas referencias llegaron a caer hasta un 11% antes de recuperar parte del terreno perdido.
Este tipo de oscilaciones no son habituales en mercados considerados estratégicos para la economía mundial. Pero el petróleo lleva semanas reaccionando a cada titular que llega desde Oriente Próximo.
Un ejemplo claro se vio el lunes. Bastó con que se extendiera el temor a interrupciones en el suministro para que el barril subiera con fuerza y alcanzara su nivel más alto desde mediados de 2022.
Los factores que han enfriado el precio
Las declaraciones de Trump no han sido el único elemento que ha influido en la caída del petróleo. Varias señales han contribuido a calmar temporalmente al mercado.
Entre ellas destacan tres factores principales:
- La expectativa de que el conflicto con Irán pueda desescalar antes de lo previsto
- La posibilidad de suavizar sanciones al petróleo ruso
- Una reunión virtual de los ministros de Energía del G-7 para analizar medidas de estabilización
En esa reunión, los países del G-7 debatirán la posibilidad de liberar reservas estratégicas de petróleo si el mercado vuelve a tensionarse.
Para entender la importancia de esta medida basta un ejemplo. Durante crisis anteriores, como la invasión de Ucrania en 2022, varios países liberaron millones de barriles de sus reservas para frenar el aumento de precios.
Irán responde y mantiene la tensión
A pesar de la reacción bajista del mercado, la situación geopolítica dista de estar resuelta.
Desde Irán, la Guardia Revolucionaria Islámica respondió a las declaraciones de Trump asegurando que será Teherán quien determine cuándo termina la guerra.
El mensaje fue acompañado de una advertencia contundente. Si continúan los ataques estadounidenses e israelíes, Irán podría impedir que salga “ni un litro de petróleo” de la región.
Ese tipo de amenazas explica por qué el mercado sigue extremadamente sensible a cualquier novedad.
El factor clave: el estrecho de Ormuz
Una de las principales preocupaciones de los inversores es el estrecho de Ormuz.
Por ese paso marítimo transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, lo que lo convierte en uno de los puntos estratégicos más importantes del planeta para el suministro energético.
Cuando el conflicto se intensificó hace dos semanas, el cierre de esta ruta provocó una fuerte tensión en los mercados.
El impacto no se limita al crudo. También afecta a:
- Gas natural licuado
- Combustibles refinados como el diésel
- Costes de transporte energético
En Estados Unidos, por ejemplo, el precio de la gasolina ha alcanzado su nivel más alto desde agosto de 2024, reflejando cómo la tensión geopolítica se traslada rápidamente al consumidor.
Los analistas piden cautela
Varios expertos advierten de que el mercado podría estar reaccionando de forma exagerada en ambas direcciones.
Rodrigo Catril, analista de National Australia Bank, explicó a Reuters que sigue habiendo una gran incertidumbre y que no parece tan sencillo como declarar el final de la guerra.
En una línea similar, Suvro Sarkar, responsable del sector energético de DBS Bank, considera que si el lunes hubo una reacción excesiva al alza, ahora podría estar produciéndose una sobrerreacción a la baja.
Este patrón es habitual en situaciones de tensión geopolítica. Los mercados financieros reaccionan primero al riesgo potencial, incluso antes de que el impacto real en el suministro se materialice.
Un petróleo todavía caro para la economía global
Aunque el precio se ha alejado de los máximos recientes, los niveles actuales siguen siendo elevados para el equilibrio energético mundial.
Muchos economistas consideran que cotizaciones cercanas a los 100 dólares por barril aumentan el riesgo inflacionista y presionan el crecimiento económico global.
Para empresas de transporte, aerolíneas o industrias intensivas en energía, unos pocos dólares de diferencia en el precio del barril pueden suponer millones en costes adicionales.
El mercado sigue mirando a Oriente Próximo
Trump ha insinuado otras medidas que podrían aplicarse si los precios vuelven a subir.
Entre ellas figuran:
- Escoltar petroleros en el estrecho de Ormuz
- Levantar sanciones al petróleo ruso
Por ahora no ha detallado cómo se aplicarían estas opciones, pero el mensaje ha sido claro: la Casa Blanca quiere evitar que el precio del petróleo siga escalando.
El mercado parece haber pasado del pánico inicial a un alivio temporal. Pero la calma es frágil.
Con Oriente Próximo todavía en tensión extrema, cualquier declaración política o movimiento militar puede volver a mover el precio del petróleo en cuestión de minutos.
