Francia ha decidido pisar el acelerador en un tema que preocupa cada vez a más familias. El Gobierno francés quiere prohibir el uso de redes sociales a los menores de 15 años y ha optado por hacerlo cuanto antes. La idea es que la norma esté lista y en marcha para el próximo curso escolar.
Esta decisión llega directamente por parte de Emmanuel Macron, que ha pedido al Parlamento que trate esta ley por la vía rápida. Dejando claro que consideran que el problema no puede esperar y que hace falta tomar decisiones ya.
Menos tiempo para debatir, más rapidez para decidir
El procedimiento elegido permite recortar muchos pasos habituales. En lugar de ir y venir entre las distintas cámaras durante semanas, el texto se revisa una sola vez en cada una. Eso hace que todo avance mucho más deprisa y que la ley pueda aprobarse en cuestión de días.
Desde el Gobierno explican que esta rapidez es necesaria. Defienden que el uso de redes sociales a edades tan tempranas puede tener consecuencias negativas y que es mejor actuar antes de que el problema siga creciendo. Para ellos, esperar más tiempo solo retrasa una solución que consideran urgente. Sin embargo, esta es una forma de legislar que siempre genera debate.
Un movimiento con riesgos políticos
El momento elegido tampoco es sencillo. El Ejecutivo no tiene una mayoría clara en el Parlamento, lo que complica cualquier votación. Precisamente por eso, acelerar el proceso puede ser una manera de evitar bloqueos o enfrentamientos internos.
Sin embargo, esta decisión también puede volverse en contra del presidente. Parte de la oposición podría ver esta medida como una imposición y reaccionar con más dureza de lo habitual. Pese a todo, el Gobierno asume el riesgo. Considera que el tema es lo suficientemente importante como para intentarlo.
Una preocupación a nivel global
El debate se centra en un tema que preocupa a muchos a nivel global. No es ningún secreto que vivimos en una realidad en la que la tecnología avanza más rápido que las normas. Y en este caso, los perjudicados son menores de edad. Las redes sociales a la que tienen acceso sin ningún tipo de restricción pueden ser entornos poco seguros. Por un lado, cada vez es más difícil revisar el contenido, si es o no adecuado para la edad del consumidor. Y por otro, la necesidad de estar conectados y la adicción que crean las redes están generando serios problemas en los más jóvenes.
Cada vez hay más países que están buscando la forma de regular el acceso de los menores al entorno digital. Australia ha sido el primer país en prohibir el uso de las redes sociales a los menores de 16 años. Y en la UE también se está estudiando esa posibilidad. Pero parece que Francia ha decidido no esperar más y abrir un camino que otros países observan con atención. Ahora queda por ver cómo se aplicará la norma y si realmente se logrará la protección de los menores en la red.

