A veces las cosas que más nos cambian llegan de manera inesperada. No hubo un gran anuncio ni una película futurista de por medio. No, simplemente un día, en 2022, Sam Altman anunció en su cuenta de X que lanzaban ChatGPT y la gente empezó a usarlo por simple curiosidad. Tres años después, es difícil recordar cómo era buscar ayuda sin recurrir a esta herramienta.

De probar por curiosidad a usarlo todos los días
Al principio, la idea era sencilla: escribirle algo y recibir una respuesta. Nada más. Pero con el tiempo fue mejorando. Aprendió a entender imágenes, audios y, en general, a comunicarse de una forma más natural. Las versiones nuevas son capaces de hacer tareas que antes nos llevaban horas, como resumir textos largos, explicar un tema difícil o preparar un mensaje importante, en cuestión de minutos.
Por eso tanta gente lo usa. Ya son cientos de millones de personas quienes recurren a ChatGPT para estudiar, trabajar o simplemente para aclarar dudas al instante. Sin querer, se convirtió en una herramienta cotidiana, casi como el correo o las redes sociales.
Un invento útil, pero no exento de debates
Por supuesto, no todo lo que brilla es oro y ChatGPT no iba a ser una excepción. El uso masivo de la herramienta ha abierto muchas polémicas. Empezando por la falta de veracidad de muchas cosas que dice. Es decir, ChatGPT se equivoca. No siempre, claro. Pero el problema está en que la mayoría da por hecho que lo que dice es real y no se hacen las comprobaciones correspondientes. Eso interrumpiría el principal objetivo de la herramienta: ahorrar tiempo.
También surgen debates sobre la ética del funcionamiento de la aplicación. Sobre todo en lo referente a la propiedad intelectual. ChatGPT tiene muchos usuarios, pero también muchos detractores. Y últimamente, los creadores (OpenAI) se han visto envueltos en denuncias y acusaciones a causa de los pocos límites en las respuestas del chat. Hablamos de casos delicados como el de una familia en Estados Unidos que denunció que la herramienta había formado parte de la muerte de su hijo.
Además, esta tecnología se ha usado para crear contenido falso y engañoso. La aparición de las inteligencias artificiales generativas nos está llevando a una realidad en la que cada vez es más difícil diferenciar el contenido real de uno generado artificialmente. Y a pesar de que cada día se está intentando regular la situación a nivel legal, todo esto puede tener consecuencias muy negativas.
Lo que empezó como un chat también movió la economía
El impacto de ChatGPT no quedó solo en lo personal. Desde que apareció, varias empresas relacionadas con la inteligencia artificial crecieron muchísimo. Nvidia, por ejemplo, tuvo un aumento enorme en su valor en la bolsa. Ahora, unas pocas compañías tecnológicas ocupan gran parte del mercado financiero, algo que no se veía desde hace tiempo.
Aun así, algunos expertos creen que este crecimiento tan rápido podría ser una burbuja. Otros piensan que esto es solo el inicio y que la inteligencia artificial transformará la economía igual que lo hizo Internet en su momento.
Tres años después, una cosa parece clara: ChatGPT cambió nuestra forma de preguntar, aprender y trabajar. Todavía estamos entendiendo cómo convivir con él, pero ya forma parte de nuestro día a día, para bien o para mal.

