El sector aeronáutico español incorpora un nuevo competidor con ambición clara. Boost Air nace como un grupo independiente que integra las operaciones de Gestair, Brok-air y ATS Aviation bajo una misma estructura. Detrás del proyecto están Hyperion Fund y Corporación Financiera Azuaga, que en 2025 decidieron unir activos para ganar tamaño en un mercado cada vez más concentrado.
No se trata solo de sumar compañías. El movimiento busca construir una oferta más amplia y coordinada en un sector donde los clientes valoran cada vez más tener un único proveedor para múltiples servicios. Un ejemplo concreto: una aerolínea que antes contrataba mantenimiento, gestión y soporte técnico a distintos operadores ahora puede centralizarlo todo en un solo interlocutor.
La compañía parte de una facturación cercana a los 300 millones de euros y se ha fijado un objetivo exigente: duplicar esa cifra en cinco años. La clave estará en escalar operaciones sin perder capacidad técnica, algo que no siempre resulta sencillo en este sector. ¿Puede un grupo recién creado competir con actores ya consolidados en Europa?
Miguel Ángel Morell, director general del grupo, explica que la creación de Boost Air responde a la evolución natural de las empresas que lo integran, que ahora operan de forma conjunta para ofrecer una estructura más coordinada y adaptada a las demandas actuales del mercado.
Un modelo que cubre todo el ciclo de vida de la aeronave
El enfoque de Boost Air pasa por integrar en una sola organización servicios que tradicionalmente han estado fragmentados. Esto incluye desde la gestión y operación de aeronaves hasta el mantenimiento en línea y base, la reparación de componentes o las modificaciones técnicas, incluidas conversiones específicas.
A esto se añaden dos áreas que ganan peso en el sector:
- Servicios para defensa, con capacidades adaptadas a entornos operativos exigentes
- Formación técnica, a través de una academia propia para cubrir la falta de profesionales
Este modelo busca responder a una tendencia clara. Los operadores ya no solo buscan proveedores, buscan socios que entiendan toda la cadena de valor. Por ejemplo, mantener una aeronave operativa implica coordinar revisiones, piezas, tripulación y normativa, no solo reparar averías.
Aunque el grupo tiene origen 100% español y mantiene en el país sus centros de decisión, su actividad ya supera las fronteras nacionales. Actualmente opera en España, Malta y Portugal, con la vista puesta en reforzar su presencia en el sur de Europa antes de dar el salto a otros mercados.
En el plano físico, la compañía dispone de infraestructuras en puntos clave como Madrid-Barajas, Cuatro Vientos, Málaga-Costa del Sol y Castellón. En conjunto, suma más de 47.500 metros cuadrados de hangares certificados. A esta superficie se añadirán otros 12.000 metros cuadrados en Barajas, lo que permitirá aumentar la capacidad operativa en uno de los principales nodos del país.
Tres líneas de negocio con peso propio
La actividad de Boost Air se organiza en torno a tres áreas principales, cada una con métricas relevantes:
- Aviación ejecutiva: gestiona 37 aeronaves, supera las 10.000 horas de vuelo anuales y tramita más de 6.000 planes de vuelo
- Mantenimiento ejecutivo: más de 80.000 horas de trabajo al año y servicio a más de 140 aeronaves
- Aviación comercial: colaboración con más de 100 aerolíneas y más de 11.000 asistencias técnicas anuales
En este último segmento, el grupo también gestiona más de 10.000 pernoctas de aeronaves al año y trabaja con una cartera de más de 400 clientes, interviniendo o reemplazando más de 14.000 componentes. Son cifras que reflejan volumen operativo y, sobre todo, recurrencia en el negocio.
El área de defensa completa el mapa. Aquí, Boost Air aporta más de 25 años de experiencia acumulada en programas vinculados a las Fuerzas Armadas, con capacidades en mantenimiento, modificación y soporte técnico especializado.
El grupo reúne a más de 900 profesionales entre técnicos, ingenieros y tripulaciones. En paralelo, ha puesto en marcha una academia propia para formar nuevos perfiles, una respuesta directa a uno de los principales problemas del sector: la escasez de talento cualificado.
En un mercado donde cada hora de vuelo cuenta y cada parada técnica tiene impacto económico, la capacidad de integrar servicios y formar equipos propios puede marcar la diferencia. Boost Air entra en ese terreno con una apuesta clara: crecer rápido sin perder control operativo.
