Microsoft afronta una demanda de accionistas por Azure, el gasto en IA y una caída de 357.000 millones en bolsa

Microsoft vuelve a estar bajo el foco de Wall Street. La compañía ha sido demandada por un grupo de accionistas que acusa al gigante tecnológico de haber ocultado al mercado señales de desaceleración en Azure y la magnitud de las inversiones necesarias para sostener su apuesta por la inteligencia artificial.

La demanda, planteada como acción colectiva, fue presentada ante un tribunal federal de Seattle y está encabezada por el Sistema de Jubilación de la Policía y los Bomberos de la ciudad de St. Clair Shores, en Michigan. El caso apunta directamente a uno de los grandes temas que hoy inquietan a los inversores tecnológicos: cuánto cuesta realmente competir en IA y cuánto tardan esos gastos en traducirse en crecimiento rentable.

El golpe bursátil que activó la demanda

El punto de inflexión llegó el 29 de enero de 2026, cuando las acciones de Microsoft cayeron un 10% tras la publicación de sus resultados trimestrales el día anterior. La reacción del mercado fue contundente: se evaporaron alrededor de 357.000 millones de dólares de valor bursátil y la compañía registró su mayor caída diaria en casi seis años.

Los demandantes sostienen que Microsoft habría inflado el precio de sus acciones al no ofrecer una imagen completa sobre dos frentes clave:

  • La ralentización del crecimiento de Azure y otros servicios en la nube.
  • La necesidad de aumentar de forma muy significativa el gasto en infraestructura para IA.

La acusación no cuestiona solo una cifra concreta. Plantea algo más sensible para cualquier cotizada: si la empresa comunicó al mercado con suficiente claridad los riesgos asociados a su estrategia de inteligencia artificial.

Azure crece, pero menos de lo que esperaba el mercado

En su segundo trimestre fiscal, cerrado en diciembre, Microsoft comunicó un crecimiento del 39% en Azure y otros servicios cloud. La cifra cumplía con las previsiones de los analistas, pero quedaba por debajo del 40% del trimestre anterior. Ese pequeño descenso ganó peso porque Azure se ha convertido en uno de los principales termómetros del negocio de Microsoft.

La compañía también proyectó un crecimiento de entre el 37% y el 38% para los tres primeros meses de 2026. En un negocio maduro, esa cifra sería extraordinaria. En el caso de Microsoft, el mercado la leyó de otra forma: como una señal de que el ritmo de expansión de la nube empezaba a perder fuerza justo cuando la factura de la IA seguía creciendo.

Ahí está el núcleo del conflicto. ¿Puede una empresa seguir gastando miles de millones en centros de datos, chips y capacidad de cómputo si el crecimiento de su negocio cloud empieza a moderarse?

El coste de competir en inteligencia artificial

Microsoft informó también de un gasto de capital de 37.500 millones de dólares en el trimestre, casi un 66% más que un año antes y por encima de los 34.300 millones de dólares previstos por los analistas. Ese aumento refleja la presión que afrontan las grandes tecnológicas para ampliar infraestructura, comprar capacidad de procesamiento y sostener servicios basados en modelos de IA.

Según la demanda, Microsoft atribuyó la desaceleración de Azure y el incremento del gasto a limitaciones de capacidad, en un contexto en el que la empresa estaba desviando recursos hacia investigación, desarrollo e infraestructura vinculada a la IA. Entre esos proyectos aparece Copilot, su asistente basado en inteligencia artificial, que compite en un mercado donde también están Gemini, de Google, y ChatGPT, de OpenAI.

Microsoft, con sede en Redmond, Washington, es además uno de los principales inversores en OpenAI. Esa relación ha reforzado su posición en la carrera de la IA, pero también ha elevado las expectativas del mercado sobre la capacidad de la compañía para convertir esa ventaja en ingresos sostenibles.

Microsoft rechaza las acusaciones

La empresa ha negado las acusaciones y considera que la demanda carece de base. Microsoft sostiene que sus comunicaciones públicas fueron íntegras y que defenderá su posición ante los tribunales.

Entre los demandados figuran varios altos cargos de la compañía, incluidos Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft, y Amy Hood, directora financiera. El periodo propuesto para la demanda colectiva abarca desde el 1 de mayo de 2025 hasta el 28 de enero de 2026.

Este tipo de demandas por presunto fraude de valores suele aparecer después de caídas bruscas e inesperadas en bolsa. No significa que las acusaciones estén probadas, pero sí abre un nuevo frente para Microsoft en un momento delicado: el mercado quiere crecimiento en IA, pero también quiere saber cuánto cuesta conseguirlo.

Para Microsoft, el reto ya no pasa solo por liderar la carrera tecnológica. También tendrá que convencer a inversores y tribunales de que explicó con suficiente transparencia el precio de esa carrera.

Temas:
No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *