OpenAI ya prepara el terreno para uno de los movimientos financieros más esperados del sector tecnológico. La compañía detrás de ChatGPT ha presentado de forma confidencial la documentación inicial para una salida a Bolsa en Estados Unidos, según comunicó la propia empresa. El trámite no confirma todavía una fecha, ni el tamaño de la operación, pero sí coloca a la firma de Sam Altman en una posición clara: estar lista si decide dar el salto a los mercados públicos.
La decisión llega en plena fiebre inversora por la inteligencia artificial. La IA generativa concentra capital, titulares y expectativas, aunque también arrastra una pregunta: ¿puede sostenerse un negocio que exige inversiones masivas en computación? Para OpenAI, una OPV puede abrir la puerta a nuevos recursos. Para el mercado, será una prueba sobre cuánto están dispuestos a pagar los inversores por el futuro de la IA.
OpenAI mueve ficha en plena carrera con Anthropic
La solicitud confidencial ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos permite a OpenAI avanzar en los preparativos sin hacer públicos todavía sus datos financieros completos, sus riesgos de negocio ni las condiciones de la oferta. La empresa no ha comunicado precio por acción, importe a captar ni calendario cerrado.
OpenAI mantiene abierta la opción de seguir siendo privada durante más tiempo. Algunas decisiones internas pueden resultar más fáciles sin el escrutinio permanente de los mercados. Aun así, el paso dado le permite ganar margen si decide acelerar su debut bursátil.
El movimiento se produce poco después de que Anthropic también presentara de forma confidencial su documentación para salir a Bolsa. La coincidencia convierte la próxima ventana de mercado en una posible carrera directa entre las dos compañías más observadas de la inteligencia artificial generativa.
Una valoración que puede acercarse al billón de dólares
OpenAI aspira a una operación de enorme tamaño. Según las informaciones disponibles, la compañía podría buscar una valoración de hasta 1 billón de dólares en su debut bursátil. Su última valoración citada se situaba entre 840.000 y 852.000 millones de dólares.
Ese nivel colocaría a OpenAI en una liga reservada a muy pocas tecnológicas. También abriría una comparación inevitable con Anthropic y SpaceX, que preparan sus propios movimientos hacia el mercado.
SpaceX aparece como el otro gran nombre de esta oleada. La compañía de Elon Musk estaría preparando una salida a Bolsa con una valoración de 1,75 billones de dólares y una oferta de 75.000 millones de dólares. Si estas operaciones se concentran en un periodo corto, el mercado tendrá que absorber una cantidad excepcional de nuevas OPV tecnológicas.
ChatGPT tiene escala, pero la rentabilidad sigue pendiente
OpenAI llega a este proceso con una ventaja evidente: la escala de ChatGPT. La compañía ha comunicado más de 900 millones de usuarios activos semanales y más de 50 millones de suscriptores de consumo. Además, en marzo generaba alrededor de 2.000 millones de dólares mensuales en ingresos, frente a unos 1.000 millones trimestrales a finales de 2024.
El crecimiento es fuerte, pero no elimina las dudas. OpenAI también arrastra una estructura de costes muy exigente. La compañía no espera ser rentable hasta 2030 y sus previsiones incluyen un gasto muy elevado en capacidad de computación para investigación de IA.
La empresa habría asegurado en marzo 122.000 millones de dólares en una gran ronda de financiación. Aun así, sus planes apuntan a que podría gastar una cantidad de escala similar en potencia de cálculo en 2028, con una quema prevista de 85.000 millones de dólares ese mismo año incluso después de duplicar ventas.
Ese dato explica el verdadero reto. OpenAI no solo debe demostrar que puede crecer, también debe convencer al mercado de que puede financiar el coste de ese crecimiento sin perder el control de su modelo económico.
El giro empresarial de ChatGPT gana peso
La posible salida a Bolsa llega mientras OpenAI ajusta su estrategia de producto. La empresa quiere que ChatGPT deje de ser percibido solo como un chatbot de preguntas y respuestas y avance hacia una plataforma de software empresarial. Ese cambio busca reforzar los ingresos corporativos y acercarse al terreno donde Anthropic ha ganado tracción.
OpenAI está reorganizando prioridades para dar más peso a herramientas de programación, agentes de IA y funciones orientadas a automatizar tareas de trabajo. Codex se ha convertido en una pieza central de ese giro. Cerca de dos millones de empresas habrían contratado este servicio de apoyo a programadores, que ya aportaría alrededor del 40% de los ingresos totales de OpenAI. La dirección quiere que esa proporción llegue al 50% antes de final de año.
La señal para los inversores es relevante. OpenAI necesita probar que su negocio no depende únicamente del usuario individual de ChatGPT. El mercado suele valorar mejor los ingresos recurrentes de empresas que los modelos apoyados solo en consumo masivo.
Anthropic presiona con Claude y el cliente corporativo
Anthropic llega a esta carrera con una historia diferente. La empresa detrás de Claude ha ganado fuerza entre desarrolladores y compañías que buscan herramientas de IA aplicadas a programación, automatización y análisis de código.
Anthropic presentó su solicitud confidencial el 1 de junio tras una ronda de 65.000 millones de dólares que la valoró en 965.000 millones. También se apunta que la compañía estaría cerca de lograr su primer beneficio trimestral, aunque su nivel de gasto sigue siendo elevado.
La comparación será inevitable. Si Anthropic llega antes al mercado y fija una valoración más prudente, puede condicionar el margen de OpenAI para defender una cifra más alta. En una industria donde el capital empieza a mirar con más cuidado los costes, salir primero puede convertirse en una ventaja.
Microsoft, Amazon, Google y Nvidia también juegan esta partida
OpenAI no llega sola a esta etapa. Su crecimiento ha estado muy ligado a Microsoft, que ha invertido 13.000 millones de dólares desde 2019 y ha proporcionado capacidad clave a través de Azure. Esa relación fue decisiva para escalar productos como ChatGPT.
OpenAI renegoció su alianza con Microsoft, lo que le permitió explorar acuerdos con otras grandes tecnológicas como Amazon y Google. Además, entre los grandes respaldos de la compañía aparecen nombres como SoftBank, Amazon y Nvidia.
La lectura va más allá de una sola empresa. La IA generativa ya no es solo una carrera entre startups. Es una disputa entre ecosistemas tecnológicos completos, con nube, chips, modelos, software y clientes empresariales en el mismo tablero.
La gobernanza será otra prueba ante el mercado
El posible debut bursátil también obligará a OpenAI a explicar mejor su estructura. La empresa nació en 2015 como laboratorio de investigación sin ánimo de lucro y más tarde creó una rama comercial para financiar los altos costes del desarrollo de inteligencia artificial.
Esa arquitectura ha sido objeto de debate desde la crisis de 2023, cuando Sam Altman fue apartado temporalmente como consejero delegado y regresó pocos días después tras una fuerte reacción interna. El episodio dejó preguntas sobre gobernanza que pueden volver a aparecer ante los inversores públicos.
OpenAI también ha afrontado disputas legales relevantes. Elon Musk demandó a la compañía y a Altman por considerar que se había alejado de su misión original, aunque el caso terminó con un fallo favorable a OpenAI en mayo. Esa resolución eliminó uno de los obstáculos legales más visibles antes de una eventual OPV.
El mercado pondrá precio a la fiebre de la IA
La salida a Bolsa de OpenAI, si finalmente se concreta, no será una operación más. Servirá para poner precio público a una de las compañías que más han marcado la transformación tecnológica reciente.
OpenAI tiene escala, ingresos crecientes y una marca global. También tiene costes enormes, dudas sobre rentabilidad y una competencia cada vez más agresiva. Esa mezcla explica por qué su salto al mercado despierta tanta expectación.
Para los inversores, la pregunta será: ¿puede la inteligencia artificial generar retornos al mismo ritmo al que consume capital? OpenAI, Anthropic y SpaceX pueden convertir 2026 en un año clave para las OPV tecnológicas. El resultado marcará cuánto dinero seguirá fluyendo hacia la nueva economía de la IA.
