Google tendrá que dar más control a los editores del Reino Unido sobre el uso de sus contenidos en las funciones de búsqueda con inteligencia artificial. La medida llega después de que la Autoridad de Competencia y Mercados británica, la CMA, impusiera nuevos requisitos al gigante tecnológico por su peso dominante en el mercado de las búsquedas online.
El cambio afecta a herramientas como AI Overviews, AI Mode y los resúmenes generados con IA en Discover. A partir de ahora, los editores podrán decidir si quieren que sus páginas aparezcan o no en esas funciones. La opción se gestionará desde Google Search Console, la plataforma gratuita que utilizan los propietarios de sitios web para controlar parte de su presencia en el buscador.
La decisión es relevante porque toca uno de los puntos más sensibles para medios de comunicación, blogs especializados y otros editores digitales: qué ocurre cuando Google muestra respuestas generadas por IA a partir de contenidos publicados por terceros. Si el usuario obtiene la información directamente en el buscador, ¿cuántas personas hacen clic después en la fuente original?
La CMA considera que este nuevo control coloca a los editores en una posición más fuerte para negociar con Google. El regulador británico ha presentado la medida como un paso relevante para que las organizaciones de noticias y otros propietarios de contenido tengan más capacidad de decisión sobre cómo se utiliza su trabajo dentro de los productos de IA de la compañía.
Google, por su parte, sostiene que está ofreciendo más recursos, datos y opciones de control a los propietarios de sitios web ante los cambios en la forma en que los usuarios buscan y consumen información. La empresa empezará probando esta opción con un grupo limitado de editores del Reino Unido antes de extenderla a más mercados.
Los sitios que activen la exclusión dejarán de aparecer en las funciones de búsqueda generativa con IA de Google. Eso significa que no recibirán tráfico procedente de AI Overviews ni de AI Mode. Sin embargo, la compañía asegura que esta decisión no afectará al posicionamiento en la búsqueda tradicional, una precisión clave para los editores que temen perder visibilidad en los resultados clásicos.
El regulador británico también exige que Google atribuya correctamente el contenido utilizado en sus respuestas con IA. Para ello, la compañía deberá incluir enlaces claros hacia las fuentes. Google afirma que ya está haciendo cambios en esa línea, con más enlaces integrados en las respuestas generadas por IA y vistas previas de sitios web pensadas para incentivar el clic hacia las páginas originales.
La presión regulatoria no llega de la nada. La CMA otorgó a Google el estatus de mercado estratégico por su posición en las búsquedas, donde concentra más del 90% de las consultas en el Reino Unido. Ese reconocimiento permite al organismo imponer normas específicas para aumentar la transparencia y limitar posibles abusos de posición dominante.
El debate también tiene una dimensión económica. Muchos editores han denunciado que los resúmenes generados con IA pueden reducir sus tasas de clics, porque los usuarios encuentran una respuesta rápida sin necesidad de visitar el sitio original. Para un medio digital, menos clics pueden traducirse en menos ingresos publicitarios, menos suscripciones y menor capacidad para financiar contenidos propios.
Google intentará convencer a los editores de que permanecer dentro de sus funciones de IA puede resultar beneficioso. Para ello, incorporará nuevas métricas en Search Console, incluidas impresiones y datos sobre qué páginas aparecen en respuestas generadas por IA y en qué países. La compañía también ha indicado que añadirá más información con el tiempo.
El movimiento del Reino Unido puede marcar el camino para otros reguladores. Google ya se enfrenta a un escrutinio creciente en Estados Unidos y la Unión Europea, donde las autoridades analizan el impacto de sus servicios en la competencia, la publicidad digital y el acceso a la información.
La cuestión de fondo sigue abierta: cómo equilibrar la innovación en búsquedas con IA con la sostenibilidad de quienes producen el contenido original. Reino Unido ha dado un primer paso concreto. Ahora falta ver si los editores consideran suficiente este nuevo control o si exigirán acuerdos más amplios por el uso de sus contenidos.
