El pulso legal entre Elon Musk, OpenAI y Microsoft entra en una fase decisiva. El empresario ha reclamado ante un tribunal federal una compensación que podría alcanzar los 134.000 millones de dólares, al considerar que ambas compañías se beneficiaron de forma indebida de su apoyo inicial cuando OpenAI todavía era una startup.
En la documentación judicial, Musk sostiene que OpenAI habría generado entre 65.500 y 109.400 millones de dólares de valor a partir de sus contribuciones tempranas. En el caso de Microsoft, el beneficio estimado oscilaría entre 13.300 y 25.100 millones. El argumento central es que ese valor procede directamente de su financiación inicial, su implicación estratégica y el impulso reputacional que aportó al proyecto en sus primeros años.
El origen del conflicto con OpenAI
Musk participó en la fundación de OpenAI en 2015 y abandonó la organización en 2018. En su demanda afirma haber aportado alrededor de 38 millones de dólares, lo que equivaldría a cerca del 60% de la financiación semilla. Más allá del capital, señala su papel en la captación de talento, la facilitación de contactos clave y la aportación de criterios para escalar una empresa tecnológica.
El choque se centra en la transformación de OpenAI hacia un modelo con ánimo de lucro. Musk defiende que esa evolución contradice la misión original, concebida como una entidad sin fines lucrativos enfocada en el desarrollo responsable de la inteligencia artificial. Hoy, OpenAI es la creadora de ChatGPT y mantiene una alianza estratégica con Microsoft, que ha invertido miles de millones en la compañía.
Respuesta de OpenAI y Microsoft
OpenAI ha rechazado las reclamaciones y las califica de infundadas, encuadrándolas en una estrategia de presión legal. Microsoft, por su parte, sostiene que no existe evidencia de haber participado en conductas indebidas relacionadas con la evolución de OpenAI.
Ambas compañías han presentado escritos para impugnar las cifras reclamadas. Cuestionan la metodología del perito financiero aportado por Musk, un economista especializado que ha cuantificado el supuesto valor generado por sus aportaciones iniciales. Según OpenAI y Microsoft, ese análisis carece de base verificable y podría inducir a error al jurado.
Un juicio con impacto en la industria de la IA
Un juez en Oakland, California, ha decidido que el caso sea examinado por un jurado, con un juicio previsto para abril. Además de la compensación económica, Musk podría solicitar daños punitivos y otras medidas, incluida una posible orden judicial, si el tribunal falla a su favor.
El litigio llega en un momento especialmente sensible para el sector. Musk dirige xAI, una empresa competidora que desarrolla el chatbot Grok, lo que añade una capa estratégica al enfrentamiento. Más allá de las cifras, el caso abre un debate incómodo: ¿qué obligaciones arrastran las organizaciones nacidas como sin ánimo de lucro cuando pasan a liderar el negocio global de la IA?
