OpenAI adquiere la startup sanitaria Torch y refuerza su apuesta por la gestión de datos médicos

OpenAI ha dado un paso relevante en su estrategia de salud digital con la adquisición de Torch, una pequeña startup centrada en la organización de datos médicos personales. La operación, adelantada por The Information, se habría cerrado por unos 100 millones de dólares en acciones, aunque la compañía no ha confirmado oficialmente la cifra. Sí ha confirmado, en cambio, que el equipo completo de Torch, formado por cuatro personas, se integrará en OpenAI.

El movimiento no es menor. Torch no era una app de bienestar más, sino un intento serio de resolver uno de los grandes problemas del sistema sanitario moderno: la fragmentación de la información médica. Analíticas en un portal, informes en otro, datos de actividad en el reloj inteligente y diagnósticos repartidos entre clínicas. Todo existe, pero nada conversa entre sí.

Una “memoria médica” pensada para la IA

La tecnología de Torch se construyó con una idea clara: crear una capa unificada de datos de salud que pudiera ser entendida por sistemas de inteligencia artificial. Su aplicación aspiraba a reunir historiales clínicos, resultados de laboratorio, datos de wearables y registros de visitas médicas en un solo lugar, con estructura y contexto.

No se trataba solo de almacenar PDFs. El objetivo era dar sentido a los datos. Por ejemplo, que una IA pudiera entender la evolución de un marcador sanguíneo a lo largo de varios años, relacionarlo con hábitos de actividad o sueño y contextualizarlo con diagnósticos previos. Una memoria médica viva, no un archivo muerto.

Ese enfoque encaja de forma directa con la visión que las compañías de inteligencia artificial están desplegando en salud, un claro ejemplo es la presentación de Claude Healthcare por parte de Anthropic hace tan solo unos días.

Un equipo con experiencia en medicina asistida por IA

Los fundadores de Torch ya habían trabajado juntos en Forward Health, una empresa que prometía reinventar la atención primaria con apoyo de inteligencia artificial. Forward llegó a captar más de 400 millones de dólares, pero cerró de forma abrupta a finales de 2024, dejando a su equipo y tecnología en el aire.

Torch nació después, con un planteamiento más concreto y menos ambicioso en lo visible, pero más profundo en lo estructural. En lugar de clínicas futuristas, infraestructura de datos. En lugar de diagnósticos directos, contexto para que otros sistemas puedan razonar mejor.

Para OpenAI, incorporar a este equipo supone sumar perfiles que ya han trabajado en la intersección entre salud, datos sensibles y modelos de IA. Un terreno donde los errores no se perdonan.

Encaje directo con ChatGPT Health

La compra llega apenas semanas después del lanzamiento de Chat GPT Health, el nuevo espacio dentro del asistente orientado a conversaciones sobre salud y bienestar. OpenAI ha reconocido que cientos de millones de usuarios ya consultan temas médicos en su plataforma cada semana, aunque insiste en que no sustituye a profesionales sanitarios.

Ahí es donde Torch cobra sentido. Gestionar bien los datos es el paso previo a cualquier uso responsable de la IA en salud. Sin información estructurada, contextualizada y trazable, los modelos solo pueden ofrecer respuestas genéricas.

Con Torch, OpenAI refuerza una pieza clave de ese puzzle:

  • Unificación de datos procedentes de múltiples fuentes
  • Estructuración pensada para modelos de lenguaje
  • Contexto longitudinal, no respuestas aisladas
  • Enfoque en datos controlados por el usuario

No es una app de diagnóstico. Es una base.

La salud como campo estratégico para OpenAI

Esta adquisición se suma a una tendencia clara. OpenAI está ampliando su presencia en sectores donde el valor no está solo en el modelo, sino en cómo se organiza y gobierna la información. La salud es uno de los más sensibles, tanto por su impacto como por sus implicaciones legales y éticas.

La compañía insiste en que los datos de salud no se usarán para entrenar modelos, un mensaje que repite cada vez que entra en este terreno. Aun así, el control de la capa donde esos datos se estructuran otorga una ventaja estratégica evidente.

En la práctica, OpenAI está posicionándose para algo más ambicioso que responder preguntas. Está construyendo infraestructura cognitiva para ámbitos donde la IA necesita contexto, historial y continuidad. La compra de Torch no es un producto final. Es una pieza silenciosa, pero fundamental.

Una señal clara al mercado

Que OpenAI pague alrededor de 100 millones por un equipo de cuatro personas no habla de volumen. Habla de dirección estratégica. La compañía apuesta por controlar cómo se representan los datos médicos antes de que otros lo hagan. También sigue en la línea de contratar talento, más que proyectos.

En un momento en el que la IA entra de lleno en el debate sanitario, la batalla no está solo en los modelos, sino en quién define la memoria digital del paciente. Con Torch, OpenAI acaba de mover ficha.

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