La idea de trasladar parte de la infraestructura digital fuera del planeta vuelve a tomar fuerza. El interés se ha reactivado porque los centros de datos terrestres consumen cada vez más energía y agua. Algunas compañías ven en la órbita una opción para operar con energía solar continua, sin las limitaciones climáticas de la Tierra. En este escenario, Blue Origin y SpaceX están dando pasos para explorar centros de datos adaptados a cargas de trabajo de inteligencia artificial.
Blue Origin trabaja en tecnología orbital para IA
El Wall Street Journal informó, citando a una persona familiarizada con los planes de la compañía, que Blue Origin lleva más de un año analizando tecnologías que permitirían operar capacidades informáticas en órbita. No se describen componentes específicos, pero sí se apunta a estudios sobre cómo mantener sistemas de computación en un entorno espacial, donde la refrigeración y el suministro energético funcionan bajo otras reglas. La empresa no realizó comentarios públicos sobre estos trabajos, según la prensa estadounidense.
SpaceX plantea nuevas capacidades en sus satélites Starlink
En paralelo, SpaceX estudia incorporar módulos de computación de IA en futuras versiones de sus satélites Starlink. Esa posibilidad se mencionó en conversaciones relacionadas con una operación de compraventa de acciones. Las fuentes citadas por el WSJ señalaron que la iniciativa apareció en un contexto donde se barajaba una valoración de la empresa cercana a los 800 mil millones de dólares, aunque otras informaciones indican que esas cifras no han sido confirmadas.
Por qué la industria mira hacia la órbita
El atractivo de colocar centros de datos en el espacio responde a presiones muy concretas. La demanda global de servicios de IA ha incrementado el gasto energético de las instalaciones en tierra y ha elevado su huella hídrica. Las empresas del sector consideran que la disponibilidad continua de energía solar en órbita podría, a largo plazo, sostener infraestructuras de mayor rendimiento. Meses atrás, Jeff Bezos planteó que en una o dos décadas sería viable instalar centros de datos de escala gigavatio en el espacio, con una eficiencia superior a la de los complejos actuales.
Movimientos financieros en torno a SpaceX
Mientras estos proyectos avanzan, SpaceX también se mueve en el frente financiero. Musk rechazó informaciones que apuntaban a una ronda de financiación con una valoración cercana a los 800 mil millones de dólares. Aun así, se informó que la compañía trabaja en una oferta pública inicial prevista para 2026, con la que buscaría captar más de 25 mil millones de dólares. Si se materializa, la valoración potencial superaría el billón de dólares.
