Influencers y Hacienda: el error que puede costar caro al crear una sociedad limitada sin estructura real

Cada vez más creadores de contenido en España se preguntan si deben dar el salto de autónomo a sociedad limitada para optimizar impuestos. Pero Hacienda ha empezado a mirar con lupa estas operaciones: crear una SL sin empleados ni estructura puede acabar en sanción.

Cómo deben facturar los influencers en España

Los influencers con residencia fiscal en España que cobran por campañas, colaboraciones o publicidad deben operar como autónomos. Esto implica:

  • Darse de alta en Hacienda y en el RETA.
  • Emitir facturas por cada colaboración.
  • Aplicar el 21 % de IVA, salvo en servicios exportados fuera de la UE.
  • Presentar los modelos 303 (IVA) y 130 (IRPF) cada trimestre.

Si una marca española paga la colaboración, la factura llevará IVA. Si el cliente está fuera de la UE —por ejemplo, una agencia de Estados Unidos—, no se aplica IVA, pero el ingreso debe declararse igualmente.

Este sistema es suficiente para la mayoría de creadores, salvo que su negocio crezca hasta convertirse en una empresa con estructura propia.

El mito de la SL para pagar menos impuestos

Muchos influencers reciben el consejo de que, al superar cierta facturación (a menudo se cita el umbral de 60.000 euros anuales), deben crear una sociedad limitada. Sin embargo, no existe ninguna norma que lo exija.

Constituir una SL tiene ventajas —como limitar la responsabilidad o acceder a una tributación del 25 % en el Impuesto de Sociedades—, pero también costes y obligaciones:

  • Escritura notarial y registro mercantil.
  • Contabilidad completa y auditorías.
  • Alta como autónomo societario, con una cuota mensual más alta.
  • Presentación de impuestos más complejos (IS, IVA, IRPF, etc.).

Y, sobre todo, una advertencia clara: si la SL es una “carcasa” sin empleados ni medios propios, Hacienda puede considerarla un artificio fiscal.

El riesgo real: sanciones por “sociedades pantalla”

En los últimos años, la Agencia Tributaria ha sancionado a varios creadores por usar sociedades para canalizar ingresos personales sin una estructura empresarial real. En esos casos, Hacienda determina que los beneficios no pertenecen a la sociedad, sino al propio influencer, y reclama los impuestos dejados de ingresar como rendimientos del trabajo o de actividades profesionales, además de imponer multas.

Entre los casos más mediáticos figuran:

  • Youtubers y presentadores que facturaban a través de sus SL sin tener empleados ni medios materiales, lo que fue calificado por Hacienda como una “simulación”.
  • Creadores de contenido y gamers a los que se les reclamaron cantidades por el uso indebido de sociedades interpuestas.
  • En 2021, el Tribunal Supremo confirmó que la Agencia Tributaria puede levantar el “velo societario” si detecta que una SL solo sirve para pagar menos impuestos, sin estructura ni independencia económica.

El criterio del Supremo es claro: si la sociedad no tiene personal, oficinas, ni recursos propios y toda la actividad depende de una sola persona física, los ingresos deben tributar como los de un autónomo.

Cuándo sí tiene sentido crear una SL

Una sociedad limitada puede ser una buena opción cuando el influencer ha convertido su marca personal en un negocio real. Por ejemplo:

  • Gestiona un equipo de trabajo o contrata empleados.
  • Opera tiendas online, gestiona stock o vende productos.
  • Produce contenidos con inversión en medios técnicos y colaboradores.
  • Firma acuerdos comerciales que superan el marco de su trabajo individual.

En estos casos, la SL ofrece ventajas de gestión, protección patrimonial y deducciones legítimas. Pero para que Hacienda la considere válida, debe tener actividad y recursos propios, no ser un simple “envoltorio” del creador.

Lo que recomienda la experiencia

Para un influencer que empieza o trabaja solo, lo prudente sigue siendo:

  • Darse de alta como autónomo desde el primer ingreso.
  • Cumplir con las obligaciones fiscales trimestrales.
  • Consultar a un asesor antes de constituir una SL.

Las sanciones por fraude de sociedades pantalla pueden alcanzar hasta el 150 % de la cuota defraudada, además de recargos e intereses.

En un entorno donde la visibilidad digital va acompañada de una mayor vigilancia fiscal, la lección es clara: crear una SL no siempre significa pagar menos, y hacerlo mal puede salir mucho más caro.

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