Los reguladores de EEUU aceleran las reglas cripto tras el bloqueo de la Clarity Act

Concepto de seguridad digital aplicado a regulación de activos cripto

Los reguladores estadounidenses están intentando llenar el vacío de normas para criptoactivos después de que la Clarity Act quedara atascada en el Senado. CNBC informó de que la SEC y la CFTC han empezado a moverse con las competencias que ya tienen, en lugar de esperar a una ley integral que ordene todo el mercado de activos digitales.

La Clarity Act buscaba establecer una estructura amplia para el sector, una demanda recurrente de empresas cripto, bolsas, custodios e instituciones financieras tradicionales. Sin una regla clara sobre qué activos caen bajo supervisión de valores, derivados o productos básicos, muchas entidades han preferido retrasar lanzamientos o limitar exposición.

La parálisis legislativa no detiene el mercado, solo desplaza la regulación hacia agencias que trabajan con herramientas incompletas. Esa es la clave para entender el momento. La SEC puede modernizar reglas de custodia o crear vías temporales para ciertos instrumentos, mientras la CFTC puede avanzar propuestas sobre derivados y mercados, pero ninguna sustituye por completo una ley de estructura.

Según CNBC, dos días después de que la Clarity Act no avanzara, la SEC emitió una orden para abrir una vía temporal de negociación de ciertas acciones tokenizadas. El movimiento acerca a los mercados financieros a una operativa más continua, potencialmente 24/7, aunque todavía con muchas preguntas sobre liquidación, protección de inversores y supervisión transfronteriza.

La CFTC, por su parte, envió una propuesta de normas cripto a la Casa Blanca para revisión. Los detalles no se publicaron de inmediato, pero la Oficina de Gestión y Presupuesto confirmó que el expediente estaba pendiente. El mensaje político es claro: si el Congreso no legisla, las agencias intentarán avanzar por partes.

Para bancos, fintechs y plataformas de inversión, la certeza regulatoria es casi tan importante como la tecnología subyacente. Una entidad puede entender cómo tokenizar un activo, pero no lanzarlo si no sabe qué licencia necesita, qué custodio puede usar o qué responsabilidad asume ante un fallo de mercado.

El sector cripto presiona para acelerar. Brian Armstrong, consejero delegado de Coinbase, dijo a CNBC tras una votación fallida que no se puede esperar indefinidamente al Congreso. Summer Mersinger, CEO de la Blockchain Association y excomisionada de la CFTC, defendió que unas guías más claras abrirían la puerta a más inversión e integración con finanzas tradicionales.

Los estados también quieren mantener margen de actuación. Una coalición bipartidista de fiscales generales pidió al Comité Bancario del Senado oponerse a la Clarity Act al considerar que desplazaría la capacidad estatal para regular mercados de valores. Esa tensión entre reglas federales uniformes y poder estatal puede alargar la incertidumbre.

Para las startups fintech, el calendario importa tanto como el contenido final. Un marco fragmentado encarece abogados, retrasa integraciones bancarias y obliga a decidir en qué estados o productos operar primero. Las empresas grandes pueden absorber esa complejidad; las pequeñas suelen convertirla en menor velocidad comercial.

La regulación cripto entra en una fase menos espectacular, pero más decisiva: custodias, tokenización, mercados secundarios y competencias entre supervisores. Para Europa y España, el proceso importa aunque MiCA ya marque otro camino. Las plataformas globales adaptarán productos según el mayor mercado financiero del mundo, y las decisiones de Washington terminarán influyendo en liquidez, estándares y apetito institucional.

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