Rabbit deja atrás el R1 como centro de su estrategia y lleva su agente de IA al escritorio

Mesa de trabajo con portátiles que representa agentes de IA funcionando en ordenadores personales

Rabbit, la compañía detrás del dispositivo R1, está moviendo su apuesta principal desde el hardware dedicado hacia un agente de inteligencia artificial que funciona en ordenadores. The Verge informó de que la startup está desplegando OS3, un sistema agente que corre en la nube pero opera de forma local sobre dispositivos Windows, Mac y Linux.

El cambio es significativo porque Rabbit fue una de las empresas que intentó convencer al mercado de que la IA necesitaba un aparato propio. El R1 generó atención inicial, pero también críticas por su utilidad limitada y por una experiencia que no justificaba cargar con otro dispositivo. Ahora la compañía intenta llevar la misma tesis a equipos que los usuarios ya tienen.

La decisión de Rabbit refleja una lección que se repite en IA de consumo: el software puede moverse más rápido que el hardware y llega antes a hábitos reales. Si un agente vive en el ordenador, puede interactuar con archivos, aplicaciones y mensajes donde ya ocurre el trabajo. No necesita convencer al usuario de comprar y mantener una pieza adicional.

Según The Verge, OS3 permite añadir hasta cinco dispositivos a una cuenta y conectar modelos preferidos. El sistema decide qué equipos, archivos, aplicaciones y modelos necesita para completar una tarea. También puede usarse desde una web de escritorio, una app de mensajería como Telegram o iMessage y el propio R1.

Esa arquitectura acerca a Rabbit a una categoría que muchas empresas están persiguiendo: agentes capaces de operar entre aplicaciones. La promesa es que el usuario no tenga que abrir diez pestañas para coordinar una tarea, sino pedir un resultado y supervisar pasos. En un entorno empresarial, eso podría aplicarse a preparar informes, mover datos entre herramientas o gestionar comunicaciones.

El desafío está en permisos, trazabilidad y control: un agente útil necesita acceso, pero un agente demasiado libre puede convertirse en un riesgo operativo. Rabbit afirma que OS3 no almacenará, copiará, usará ni venderá datos, aunque sí conservará chats y memorias derivadas en sus servidores. Además, los proveedores de IA conectados al sistema aplicarán sus propias reglas de privacidad.

La compañía no abandona por completo el hardware. Su fundador, Jesse Lyu, dijo a Wired que Rabbit dejó de fabricar unidades R1, pero prepara un nuevo dispositivo tipo cyberdeck orientado a vibe coding que ejecutará OS3. Aun así, el orden de prioridades parece distinto: primero el sistema agente, después el dispositivo que pueda darle una forma específica.

Para el mercado, la noticia encaja con un giro más amplio. Humane, Rabbit y otros proyectos demostraron que vender hardware de IA es difícil cuando el teléfono y el portátil ya concentran identidad, conectividad, cámara, pagos y aplicaciones. La ventaja no está en tener otro objeto, sino en integrarse mejor con lo que el usuario ya usa.

Rabbit tiene ahora una segunda oportunidad, pero también menos margen para vender visión sin ejecución. OS3 deberá demostrar que puede completar tareas complejas con fiabilidad, pedir confirmación cuando toca y recuperarse de errores. Si lo logra, el R1 quedará como un experimento temprano; si no, confirmará que el problema no era el dispositivo, sino la distancia entre demo y utilidad cotidiana.

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