BATTIA obtiene 8 millones para reciclar baterías con IA y robótica desde Gipuzkoa

BATTIA ha obtenido 7,8 millones de euros del programa RENOCICLA para desarrollar tecnología de reciclaje avanzado de baterías de vehículo eléctrico en España. La startup deeptech gipuzkoana, creada en 2025 como spin-off de los centros Ceit y Tekniker, combina inteligencia artificial, robótica avanzada e hidrometalurgia sostenible para recuperar materias primas críticas.

La compañía nace con un objetivo concreto: responder al crecimiento de baterías que llegarán al final de su vida útil durante la próxima década. Europa quiere acelerar la electrificación, pero todavía necesita más capacidad industrial para reciclar litio, cobalto, níquel y manganeso. Sin esa capacidad, una parte relevante de la cadena de valor seguirá dependiendo de proveedores externos.

BATTIA es interesante porque aborda el reciclaje de baterías como un problema de automatización industrial, no solo como una cuestión química. Desmontar packs con seguridad, identificar componentes y recuperar materiales de calidad exige sensores, software, robots y procesos metalúrgicos bien coordinados.

La financiación procede del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea. La startup también ha recibido 350.000 euros de la Fundación DeepTek y apoyo de instituciones vascas como Kutxa Fundazioa, Diputación Foral de Gipuzkoa, SPRI y BIC Gipuzkoa.

El plan industrial incluye la construcción de una primera planta de reciclaje en Gipuzkoa para 2029. Después, BATTIA prevé una fase de expansión y diversificación entre 2031 y 2035. La ambición es crear una solución pack-to-CRM, de paquete de batería a materias primas críticas, evitando que la llamada masa negra sea el producto intermedio central del proceso.

Ese detalle regulatorio importa: desde noviembre de 2026 la masa negra contará con códigos europeos específicos como residuo peligroso. La Decisión Delegada UE 2025/934 endurece el marco para traslados transfronterizos fuera de la OCDE y obliga a garantizar una gestión segura. Una tecnología que reduzca dependencia de ese paso puede ganar valor competitivo.

El contexto favorece a la compañía. Europa necesita aumentar su capacidad de reciclaje en más de un millón de toneladas para 2035, según las previsiones citadas por El Referente. La adopción del vehículo eléctrico, las exigencias de circularidad y la competencia por materias primas crean una ventana para nuevas plantas y proveedores tecnológicos.

BATTIA asegura contar con cartas de interés de actores industriales de la cadena de valor local y nacional, incluida la fábrica de Mercedes-Benz en Vitoria y empresas vinculadas a residuos o baterías. Es una señal relevante, aunque todavía deberá convertirse en contratos, suministro recurrente y validación técnica a escala industrial.

Para España, la oportunidad está en capturar más valor de la electromovilidad más allá del ensamblaje del vehículo. Reciclar baterías, recuperar materiales y fabricar procesos propios puede reforzar industria, empleo técnico y autonomía europea. El País Vasco parte con tradición industrial y centros tecnológicos capaces de sostener ese salto.

El desafío será ejecutar sin perder seguridad. Las baterías usadas pueden presentar riesgos térmicos, eléctricos y químicos, y el reciclaje avanzado exige permisos, trazabilidad y capacidad de operación continua. La ronda pública da a BATTIA tiempo para construir, pero el mercado exigirá pruebas. Si la tecnología funciona a escala, Gipuzkoa puede convertirse en un nodo relevante del reciclaje europeo de baterías.

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