Nearby Computing ha cerrado una ronda de inversión de 1,4 millones de euros para acelerar su software de gestión y orquestación de infraestructuras distribuidas de cloud, edge e inteligencia artificial. La compañía, nacida como spin-off del Barcelona Supercomputing Centre, suma en esta operación el respaldo de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, SETT, que participa con 680.000 euros.
La operación llega en un momento en el que el edge computing vuelve al centro de la conversación empresarial. La IA no siempre puede ejecutarse lejos del lugar donde se generan los datos. Una fábrica, una red 5G privada, una cámara industrial o un sistema de mantenimiento predictivo necesitan procesar información con baja latencia, control de costes y garantías de seguridad.
El valor de Nearby Computing está en convertir una infraestructura cada vez más fragmentada en una capa operativa gobernable desde un solo punto. Esa idea puede sonar técnica, pero tiene una consecuencia clara para las empresas: desplegar aplicaciones de IA y servicios digitales cerca del usuario sin multiplicar complejidad en cada ubicación.
La startup desarrolla NearbyOne, una plataforma pensada para automatizar el despliegue, la operación y el ciclo de vida de aplicaciones distribuidas. El producto se dirige especialmente a operadoras, proveedores cloud, industria y compañías que necesitan combinar centros de datos, nubes públicas, nodos edge y redes privadas. La promesa no es solo mover cargas, sino mantenerlas bajo control cuando cambian el tráfico, los datos o las necesidades de cada sede.
El respaldo de SETT añade una lectura estratégica. España está intentando reforzar su autonomía tecnológica en ámbitos como semiconductores, datos, IA, cloud y conectividad avanzada. Apoyar a una spin-off vinculada al BSC encaja con esa agenda, porque aprovecha conocimiento científico local y lo empuja hacia un producto comercial con clientes empresariales.
Para el ecosistema español, la ronda confirma que la oportunidad de la IA también está en la infraestructura que permite desplegarla con fiabilidad. No todo el valor estará en construir modelos fundacionales. Habrá negocio en orquestación, observabilidad, seguridad, redes, datos y herramientas que hagan posible ejecutar IA en entornos reales.
La presión sobre las compañías industriales es evidente. Quieren automatizar plantas, analizar vídeo, optimizar mantenimiento y conectar dispositivos, pero no siempre pueden enviar todo a una nube remota. Algunas cargas requieren respuesta inmediata. Otras contienen información sensible. Y muchas deben seguir funcionando aunque la conectividad falle o el entorno sea complejo.
Nearby Computing también se beneficia de una tendencia en telecomunicaciones: las operadoras buscan monetizar sus activos de red más allá de la conectividad básica. Si una telco puede ofrecer edge, 5G privado y servicios de IA con una capa de orquestación madura, puede vender soluciones de más valor a industria, logística, energía o ciudades inteligentes.
El reto de la compañía será demostrar que su tecnología reduce fricción operativa sin quedar atrapada en integraciones a medida difíciles de escalar. El mercado del edge ha vivido ciclos de expectativas altas y adopción desigual. La diferencia ahora es que la IA física, la automatización industrial y las redes privadas vuelven más concreta la necesidad.
La ronda no es enorme en comparación con las grandes operaciones de IA, pero sí relevante por su posición. Nearby Computing compite en una capa profunda de la economía digital, donde el cliente compra menos titulares y más continuidad operativa. Si logra convertir conocimiento del BSC en despliegues empresariales repetibles, puede ocupar un espacio estratégico para la próxima fase de la IA en España.
