Bending Spoons ha firmado un acuerdo definitivo para comprar Miro por un valor de empresa de 1.355 millones de dólares. Si se suma la caja neta de Miro, el valor de capital de la operación se sitúa en torno a 1.790 millones, según la documentación comunicada al mercado. El cierre está previsto para el cuarto trimestre de 2026, sujeto a autorizaciones regulatorias y condiciones habituales.
La operación confirma que la compañía italiana quiere convertirse en uno de los grandes consolidadores de software de productividad. En los últimos meses ha sumado activos como Airtable, y en su cartera ya figuran Evernote, Vimeo, WeTransfer, Brightcove, Eventbrite, AOL y Tractive. Miro encaja en esa lógica porque no es una herramienta menor: la empresa afirma tener más de 100 millones de usuarios, 250.000 clientes y cerca de 4 millones de usuarios de pago.
La compra de Miro es una señal clara de que el software colaborativo entra en una fase de concentración, presión por márgenes y rediseño con IA. Las pizarras digitales fueron protagonistas durante el trabajo remoto, pero ahora compiten con suites que incorporan agentes, automatización de flujos y generación de contenidos dentro de la misma superficie de trabajo.
Miro declara alrededor de 600 millones de dólares de ingresos recurrentes anuales, con casi el 90% procedente de clientes empresariales. Ese dato explica el interés de Bending Spoons. La compañía no compra solo una marca conocida, compra una base corporativa instalada en innovación, diseño de producto, estrategia y operaciones. En muchas empresas, Miro ya funciona como espacio donde equipos distribuidos convierten ideas en planes y planes en tareas.
El precio también cuenta otra historia. Miro llegó a valorarse en 17.500 millones de dólares en 2022, durante el pico de entusiasmo por el software colaborativo y el crecimiento remoto. La venta actual supone una valoración muy inferior, aunque sigue siendo una salida relevante para una compañía de software privada. El ajuste refleja el cambio de ciclo: crecimiento sí, pero con exigencia de rentabilidad, eficiencia comercial y diferenciación real frente a gigantes como Microsoft, Google, Atlassian o Figma.
Para Europa, el movimiento tiene doble lectura: demuestra ambición compradora, pero también expone la dificultad de sostener valoraciones de software cuando el mercado exige caja y no solo usuarios. Bending Spoons llega a Miro con una fórmula conocida: adquirir productos populares, reorganizar equipos, mejorar tecnología, ajustar precios y buscar más eficiencia operativa.
Ese modelo puede generar valor si respeta lo que hizo útil a Miro para sus clientes. También puede generar fricción si los cambios se traducen en subidas de precio bruscas, recortes de soporte o pérdida de confianza entre usuarios profesionales. El fundador y consejero delegado de Miro, Andrey Khusid, ha defendido que la unión permitirá invertir durante años y que ambas compañías operarán de forma independiente hasta el cierre.
El ángulo español no es menor. Bending Spoons anunció en agosto la apertura de una oficina en Madrid, con la vista puesta en talento tecnológico local. Si el grupo continúa integrando productos globales, su presencia en España puede convertirse en un punto de entrada para perfiles de ingeniería, producto, datos e inteligencia artificial que quieran trabajar en software con escala internacional.
La pregunta relevante para los clientes de Miro será si Bending Spoons usa la IA para mejorar el trabajo colaborativo o solo para recortar costes internos. La oportunidad está en convertir la pizarra en una interfaz donde los equipos puedan sintetizar reuniones, priorizar ideas, crear prototipos y conectar decisiones con herramientas de ejecución.
La compra marca otro paso en la transformación del SaaS. Las herramientas que crecieron como productos independientes se están integrando en carteras más amplias, con presión de capital y expectativas de automatización. Miro seguirá siendo una marca importante, pero su futuro dependerá de cómo Bending Spoons equilibre disciplina financiera, inversión en producto y confianza de clientes empresariales.
