Bright Pixel Capital, el brazo de inversión tecnológica del grupo Sonae, ha participado en la ronda Serie A de 27 millones de dólares de Huskeys, una empresa de ciberseguridad centrada en gestionar de forma unificada el perímetro digital de organizaciones con infraestructuras cada vez más distribuidas. La operación ha sido liderada por Blackstone Innovations Investments y cuenta también con Merlin Ventures, Skinos Ventures, Zscaler Ventures, Okta Ventures y SV Angel.
Huskeys había levantado previamente una ronda semilla de 8 millones de dólares, por lo que su financiación acumulada asciende a 35 millones. Entre sus clientes figuran TikTok, LEGOLAND, Ro, Blackstone y Hugging Face, según la información difundida por El Referente. La compañía afirma que su plataforma analiza a diario más de mil millones de solicitudes web y miles de configuraciones de red en organizaciones de distintas geografías.
La inversión apunta a una categoría que gana urgencia: proteger infraestructuras donde conviven usuarios humanos, agentes de IA, APIs, CDNs, clouds y herramientas de seguridad que no siempre hablan entre sí. Ese perímetro ya no es una frontera limpia entre dentro y fuera, sino una capa distribuida de servicios conectados.
Huskeys denomina su enfoque Network Edge Security Management. La idea es operar por encima de tecnologías ya instaladas, conectando proveedores y entornos para adaptar políticas de seguridad sin obligar a sustituir toda la infraestructura. Para una empresa grande, ese matiz importa: cambiar de golpe firewalls, WAFs, redes de distribución de contenido y controles cloud suele ser inviable por coste, riesgo y dependencia operativa.
El auge de la inteligencia artificial añade presión. Los agentes autónomos empiezan a comportarse como usuarios legítimos que navegan, consultan, rellenan formularios o llaman a servicios. Al mismo tiempo, los atacantes usan automatización para descubrir vulnerabilidades, probar configuraciones débiles y escalar ataques con mayor velocidad. El Referente cita una previsión relevante: el tráfico no humano podría representar alrededor del 70% de todo el tráfico web en 2027.
El problema para los equipos de seguridad es distinguir automatización útil, bots comerciales, agentes autorizados y tráfico malicioso antes de que afecte al negocio. Bloquear demasiado rompe ventas o soporte; permitir demasiado abre puertas a abuso, fraude y explotación técnica.
Bright Pixel justifica su participación por la necesidad de soluciones que gestionen entornos complejos sin añadir otra capa aislada. Es una tesis coherente con el momento del mercado: las compañías han acumulado herramientas de seguridad durante años, pero muchas siguen sin una visión operativa única. La IA puede agravar esa fragmentación si cada departamento adopta agentes y automatizaciones sin coordinar permisos, registro y respuesta.
Para empresas españolas, la lectura es directa. La digitalización de banca, retail, turismo, salud, industria y administración pública depende de servicios expuestos a internet y APIs que conectan socios, clientes y proveedores. A medida que los agentes de IA interactúen con esas capas, los responsables de seguridad necesitarán políticas dinámicas y observabilidad en tiempo real, no revisiones manuales cada trimestre.
La ronda de Huskeys muestra que la ciberseguridad de la IA no se limita a proteger modelos: también implica defender la infraestructura por la que esos modelos actúan. Un agente comprometido o mal identificado puede convertirse en vector de abuso aunque el modelo subyacente sea legítimo.
La financiación permitirá a Huskeys acelerar desarrollo de producto y capacidades de adaptación dinámica. Su reto será demostrar que puede integrarse con stacks heterogéneos sin generar ruido operativo. En seguridad empresarial, detectar mucho no basta; hay que priorizar, explicar y actuar con precisión. Bright Pixel apuesta a que esa capa de gestión del perímetro será una de las áreas críticas de la próxima ola de ciberseguridad.
