Fusionality capta 3,7 millones para llevar software de control a la energía de fusión

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Fusionality, una startup suiza fundada por antiguos investigadores de Google DeepMind, ha levantado 3,7 millones de dólares en una ronda presemilla para construir sistemas de control y entornos de simulación destinados a reactores de fusión. La operación, equivalente a 3 millones de francos suizos, está respaldada por Founderful y Playfair, y sitúa a la compañía en una capa clave de la futura cadena de suministro de la energía de fusión.

La empresa ha sido creada en Lausana por Federico Felici y Jonas Buchli. Felici ocupa el cargo de CEO y Buchli el de CTO. Ambos han trabajado durante años en formas de controlar dispositivos experimentales de fusión, un campo donde la física, el hardware de precisión, la instrumentación y el aprendizaje automático se encuentran en condiciones extremas.

La fusión no solo necesita mejores imanes o nuevos materiales: también necesita software capaz de tomar decisiones en fracciones de segundo. Mantener estable un plasma exige medir, predecir y corregir el comportamiento de una masa de partículas supercaliente que puede desviarse con rapidez de las condiciones buscadas.

El planteamiento de Fusionality parte de una observación operativa. Muchas empresas de fusión construyen desde cero buena parte de sus sistemas de control, aunque una porción relevante de esa arquitectura se repite entre diseños. Felici explicó a TechCrunch que hasta el 80% de esos sistemas puede compartir necesidades similares, aunque cada reactor mantenga ajustes propios por geometría, combustible, sensores o estrategia de confinamiento.

La compañía quiere desarrollar herramientas comunes que las startups de fusión puedan adaptar a su diseño. Eso incluye software, hardware de control, instrumentación y simulaciones que permitan probar estrategias antes de llevarlas a una máquina real. En un sector donde cada campaña experimental es cara y limitada, mejorar la preparación puede ahorrar tiempo y reducir riesgos.

El negocio apunta a una pregunta muy práctica: quién vende las piezas horizontales que necesitan todas las startups de fusión para pasar del laboratorio a la planta piloto. No todas las compañías de la categoría construirán reactores completos; algunas generarán valor suministrando componentes, modelos, sensores o sistemas de operación.

La oportunidad aparece porque la fusión ha dejado de ser un terreno exclusivo de laboratorios nacionales. En los últimos años han surgido startups con financiación privada que persiguen diseños distintos: tokamaks compactos, stellarators, confinamiento inercial, sistemas magnetizados y combinaciones híbridas. Esa diversidad aumenta la demanda de herramientas flexibles, aunque también complica la estandarización.

Para el ecosistema europeo, Fusionality encaja en una estrategia más amplia de deep tech. Suiza y la zona de Lausana cuentan con universidades, centros de investigación y talento en robótica, control e IA. España también puede encontrar oportunidades si sus proveedores industriales se insertan en cadenas de suministro de energía avanzada, desde electrónica de potencia hasta criogenia, sensores o software de supervisión.

La energía de fusión seguirá siendo una carrera larga, pero su industria auxiliar empieza a tomar forma ahora. Las empresas que ayuden a reducir incertidumbre técnica pueden capturar valor antes de que exista una central comercial conectada a la red.

La prudencia sigue siendo necesaria. Ninguna ronda presemilla convierte la fusión en una solución inmediata para la demanda energética de la IA o la industria. Lo relevante es que el capital empieza a financiar capas intermedias que pueden acelerar experimentos, mejorar control y facilitar escalado. Fusionality no promete encender la red mañana; quiere vender las herramientas para que otros lleguen antes y con menos ensayo ciego.

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