Homvers Furniture ha cerrado una ronda de 200.000 euros para acelerar el desarrollo de su mobiliario robotizado e inteligente. La startup navarra, nacida en Tudela a comienzos de 2025, trabaja en soluciones que permiten transformar una misma estancia en salón, dormitorio, despacho o zona de almacenamiento sin hacer obras. La operación incluye el apoyo de Sodena mediante un préstamo participativo de 100.000 euros y la participación de sus socios actuales.
La propuesta de Homvers combina mecánica, electrónica de control, software y diseño de producto. Sus muebles motorizados se controlan desde una aplicación móvil o un panel táctil, y buscan responder a una necesidad cada vez más común: viviendas más pequeñas, alquiler flexible, coliving, residencias de estudiantes y hoteles que quieren sacar más valor de cada metro cuadrado. No es domótica decorativa, es uso intensivo del espacio.
La operación es pequeña en importe, pero relevante para el mapa deep tech español porque lleva robótica aplicada a un problema doméstico y empresarial muy concreto. Muchos proyectos de robótica se enfocan en fábricas o logística. Homvers se mueve en la frontera entre mobiliario, habitabilidad y automatización, una categoría menos visible pero con demanda potencial en ciudades densas.
El origen industrial del proyecto también pesa. El fundador, Ugnius Remeika, acumula experiencia en CNC Robótica dentro del grupo Sucarmo, según El Referente. La entrada de Mobekip Group como socio industrial aporta capacidad productiva, espacio de muestra y red comercial en el sector del mueble. Esa combinación reduce uno de los riesgos habituales de las startups hardware: tener prototipo, pero no músculo para fabricar y vender.
El reto de Homvers será convertir un producto llamativo en una solución fiable, instalable y mantenible a escala. Un mueble robotizado tiene que moverse miles de veces sin fallar, convivir con niños, mascotas, polvo, golpes y usos poco cuidadosos. También debe ser fácil de reparar, porque una cama o un escritorio bloqueado no es una incidencia menor para un cliente.
La empresa cuenta ya con varios prototipos funcionales, entre ellos Skybed, Carlota, Office y Dresser, pensados para descanso, trabajo y almacenamiento. También ha iniciado actividad comercial con showrooms en Cascante y Donostia. Ese paso es importante porque el producto necesita demostración física. Un vídeo ayuda, pero el cliente de mobiliario quiere tocar materiales, escuchar motores y comprobar si el sistema encaja en su vivienda o negocio.
El mercado B2B puede ser más interesante que el residencial puro. Residencias de estudiantes, apartamentos turísticos, hoteles de larga estancia o alojamientos flexibles tienen incentivos claros para maximizar ocupación y funcionalidad. Si una habitación puede cambiar de uso con seguridad, el propietario puede justificar una inversión mayor que un consumidor individual.
La ronda también conecta con la estrategia de especialización inteligente de Navarra, que busca proyectos con arraigo territorial, digitalización y transición ecológica. Optimizar espacio existente puede reducir reformas y nuevas construcciones, aunque ese impacto deberá demostrarse con datos de ciclo de vida, materiales y mantenimiento.
Homvers entra en una categoría donde diseño y tecnología no pueden separarse: si el producto no es bonito, nadie lo quiere; si no es robusto, nadie lo repite. La financiación le da margen para pasar de prototipos a mercado. La validación real llegará cuando los primeros clientes B2B midan ahorro de espacio, coste de mantenimiento y satisfacción de uso.
