OpenAI recorta distancia con Anthropic entre empresas según datos de Ramp

OpenAI está recortando distancia con Anthropic entre usuarios empresariales, según nuevos datos de Ramp recogidos por TechCrunch. El análisis de gasto corporativo sugiere que Anthropic mantiene una posición muy fuerte en compañías que pagan por herramientas de IA, pero que OpenAI ha vuelto a ganar tracción en los últimos meses. La pelea deja de ser una discusión de laboratorio y pasa a medirse en tarjetas corporativas, presupuestos de software y adopción por equipos.

Ramp analiza pagos de más de 70.000 empresas y usa esos datos como aproximación a la demanda real de herramientas. En julio, más de la mitad de sus clientes pagaban por algún producto de IA. Dentro de ese grupo, Anthropic aparecía con una cuota cercana al 44%, mientras que OpenAI se situaba alrededor del 40%. La distancia se ha estrechado respecto a meses anteriores.

La lectura empresarial es clara: el mercado de IA generativa no está consolidado, aunque algunos nombres parezcan inevitables. Las compañías prueban varios modelos, cambian de proveedor por rendimiento y ajustan gasto según casos de uso. Un equipo de ingeniería puede preferir Claude para ciertas tareas de programación, mientras marketing o atención al cliente usan ChatGPT por familiaridad y ecosistema.

La ventaja de Anthropic en empresas se ha asociado a su percepción de calidad en código, análisis de documentos y trabajo largo con contexto amplio. OpenAI, por su parte, tiene una marca más reconocida, una base de usuarios masiva y una oferta que se extiende a APIs, ChatGPT Enterprise, agentes, conectores y nuevas funciones integradas en flujos cotidianos. La disputa no se decide solo por el modelo más potente en una prueba puntual.

Para los compradores corporativos, la pregunta madura ya no es qué IA contratar, sino cómo repartir cargas entre varios proveedores sin perder control. Costes, privacidad, gobierno de datos, auditoría, integraciones y dependencia tecnológica empiezan a pesar tanto como la calidad de una respuesta. En muchas empresas, el presupuesto de IA se está convirtiendo en una categoría propia dentro del gasto de software.

La competencia también beneficia a capas intermedias del mercado. Herramientas de orquestación, observabilidad, seguridad, evaluación y marketplaces de modelos ganan importancia cuando las compañías combinan OpenAI, Anthropic, Google, modelos abiertos y proveedores especializados. Cada cambio de modelo exige medir precisión, latencia, coste por tarea y riesgo de alucinación.

España no está fuera de esta dinámica. Startups, despachos profesionales, consultoras, bancos y pymes tecnológicas ya experimentan con asistentes internos, automatización documental, copilotos de programación y agentes de ventas. La presión competitiva entre proveedores puede abaratar algunas funciones y mejorar la calidad, pero también obliga a tomar decisiones técnicas con más criterio.

El dato de Ramp tiene limitaciones. Mide gasto visible en una base concreta de clientes y no captura todos los contratos empresariales directos ni acuerdos de nube. Aun así, ofrece una señal útil: el uso real de IA en empresas crece y la fidelidad todavía está en disputa. Los próximos meses pueden estar marcados por bundles corporativos, descuentos, funciones de seguridad y herramientas de administración.

OpenAI y Anthropic compiten por convertirse en infraestructura diaria de trabajo, no solo en proveedores de modelos. Ahí se juega el valor: estar dentro del flujo donde se escriben informes, se programa, se atienden clientes y se toman decisiones. Quien gane esa capa tendrá una ventaja difícil de desplazar.

Contenido generado con IA. Este artículo ha sido elaborado mediante inteligencia artificial y puede no haber sido sometido a una revisión humana sustantiva. Más información sobre nuestra política editorial .
No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *