CoreWeave y Nebius han devuelto presión alcista al negocio de la nube especializada en inteligencia artificial. Sus resultados del segundo trimestre han reforzado la tesis de que la demanda de capacidad para entrenar y servir modelos sigue fuerte, incluso después de meses de dudas sobre el coste real de la infraestructura.
CoreWeave comunicó ingresos de 2.575 millones de dólares en el trimestre cerrado el 30 de junio de 2026, más del doble que un año antes. La compañía también elevó previsiones y destacó nuevos compromisos de clientes, aunque sigue operando con pérdidas y con un gasto de capital muy elevado para desplegar centros de datos y GPUs.
El mercado está premiando el crecimiento, pero la historia financiera de los neoclouds sigue dependiendo de una ecuación exigente: contratos largos, chips caros, energía disponible y deuda que no asfixie el margen. Esa combinación puede funcionar si la demanda se mantiene, pero deja poco espacio para retrasos en construcción o cambios bruscos en precios de cómputo.
Nebius también publicó resultados el 12 de agosto y alimentó el entusiasmo del sector. La compañía, centrada en nube de IA de alto rendimiento, ha informado de fuerte crecimiento en su negocio principal y de una cartera de contratos en expansión. Los inversores reaccionaron con compras significativas, según la cobertura financiera de la jornada.
El auge de estas compañías se explica por una necesidad concreta. Los grandes laboratorios y empresas de IA no siempre encuentran capacidad suficiente en las nubes generalistas o prefieren proveedores que empaquetan GPUs, redes, almacenamiento y soporte para cargas muy intensivas. Ahí aparecen CoreWeave, Nebius y otros actores que venden capacidad optimizada para modelos.
Para empresas que desarrollan productos de IA, la nube especializada puede acelerar proyectos, pero también introduce dependencia de proveedores jóvenes con balances todavía en construcción. Un contrato atractivo hoy puede quedar condicionado por disponibilidad eléctrica, financiación del proveedor o cambios en la hoja de ruta de Nvidia.
El otro lado del debate es la rentabilidad. CoreWeave ha crecido con apoyo de deuda, acuerdos de financiación y una relación estrecha con Nvidia. Nebius también está expandiendo capacidad con ambición. La pregunta para inversores y clientes no es si hay demanda de IA, sino cuánto margen quedará después de comprar chips, levantar centros de datos, pagar energía y renovar hardware.
Para el mercado español, esta tendencia tiene impacto indirecto. Startups y empresas que consumen modelos avanzados verán cómo los costes de inferencia, disponibilidad de capacidad y acuerdos empresariales dependen de una cadena de infraestructura global. Si la nube de IA se encarece, muchos productos tendrán que optimizar uso de modelos, cachés y arquitecturas híbridas.
También se abre una oportunidad para proveedores europeos de energía, refrigeración, redes y centros de datos. La demanda de IA no termina en el contrato cloud. Necesita permisos, suelo, subestaciones, fibra y acuerdos de suministro eléctrico, justo las áreas donde los retrasos pueden convertir una previsión de ingresos en un problema de ejecución.
Los resultados de CoreWeave y Nebius confirman que la infraestructura es ya uno de los negocios centrales de la IA, no una capa invisible detrás de las aplicaciones. La carrera no se ganará solo con mejores modelos. También pesarán energía, financiación, logística, chips y contratos capaces de convertir demanda en beneficios sostenibles.
